Después de casi un año y medio de
reflexión y tiempo para mi, volví a Mallorca.
Sinceramente echaba de menos mi isla y
mi gente y decidí regresar y continuar mi vida.
Al llegar a casa mis gatos se sentían
extraños, pero era normal, había tiempo para volver a
acostumbrarse.
Empecé a colocar algunas de las cosas
más imprescindibles y algo de ropa. Y así poco a poco iría
re-ordenando los demás días.
El mismo día que llegué me llamó mi
mejor amiga, Esther, a ver si me apetecía ir a tomar algo con los
amigos.
Y yo por supuesto dije que sí. Deseaba
verlos.
Estuve comiendo en mi casa y después
me fui a casa de mis padres, que no vivían muy lejos de mi casa.
Y estuve toda la tarde con ellos,
poniéndonos al día y demás.
Llegó casi la hora de ir a tomar algo,
así que fui a mi casa, me duché y fui a donde habíamos quedado.
Aparque cerca del Pub y fui andando
hasta allí. Ya estaban algunos amigos esperando.
Nada más verlo vinieron a darme un
abrazo. Estaban impacientes y me preguntaban.
Yo estaba muy contenta de volver a
estar con ellos. Sobre todo con Esther.
Al estar todos, entramos. Estuvimos
hablando, contándonos las cosas y riendo, como siempre.
Aunque no estaba Mireia, mi ex, uno de
los mayores motivos por el cual me fui.
Pero bueno mejor que las cosas fueran
poco a poco. Más teniendo los amigos en común.
Se iba haciendo tarde y yo estaba
bastante cansada del viaje así que decidí irme a casa.
Esther, Jaume y Adri también salieron
a buscar el coche conmigo. Quedamos en que nos iríamos llamando. Ya
que era verano y solíamos ir a la playa a menudo todos y quedábamos
bastante.
Llegué a casa, me aseé y me fui
directa a la cama. No tenía que preocuparme de levantarme pronto.
Estaba de vacaciones ya que me dedicaba
a entrenar a un equipo de fútbol femenino y también era la
encargada de socorrer a los jugadores lesionados de varias
categorías.
Al día siguiente me levanté algo
tarde, había recuperado todo el cansancio. Me puse a ordenar algunas
cosas que quedaban aún hasta la hora de comer.
Comí tranquilamente viendo la
televisión y recogí la cocina. Me duché y me fui a hacer la
compra.
Llamé a Esther a ver si le apetecía
venirse a la playa un rato. Y me dijo que sí.
Estuvimos hablando más íntimamente,
ya que estábamos solas y podíamos hablar más.
Me preguntó que si había tenido
alguna pareja o algo así allí. Y le dije que lo único que había
tenido habían sido rollos, y que era lo que seguía buscando por
ahora.
Me preguntó que cómo llevaba el tema
de Mireia. Le dije que bien, que ya lo tenía superado y que me había
sentado genial estar fuera yo sola este tiempo.
Esther me contó que tampoco tenía
pareja de momento, pero que estaba conociendo a una chica y que por
ahora iba bien la cosa. Yo me alegré por ella.
Me contó que su hermana, Paula, que
siempre había estado interesada en mi, le preguntaba mucho por mi.
Así que le dije que ya le llamaría
para tomar algo.
Paula era muy guapa y físicamente me
atraía muchísimo. Pero me frenaba un poco su edad ya que hacía
poco había dejado de ser menor y se notaba bastante en como era.
Además de que yo era su entrenadora de
fútbol y por aquel entonces estaba con Mireia.
Que quizás uno de los motivos con más
peso era que siempre discutíamos por esas cosas, era bastante celosa
y posesiva y yo me agobiaba enseguida.
Ya era casi de noche así que empezamos
a recoger y nos fuimos cada una a nuestra casa.
A la mañana siguiente acabé de
ordenar las cosas y me puse a hacer algo de comer.
Y me preparé la mesa en la terraza.
Comí allí disfrutando del día tan agradable que hacía.
Cuando estaba recogiendo la cocina me
llamó Esther, a ver si quedábamos mañana para comprarle el regalo
de cumpleaños a Adri, que era en dos días. Así que quedamos.
Recibí un mensaje y era Paula. A ver
si tomábamos algo hoy por la noche.
Yo me lo estuve pensando un buen rato y
al final accedí.
Después de haberme duchado y arreglado
para ir, fui al coche y recogí a Paula en su casa.
La verdad es que iba guapísima y tenía
un cuerpazo. Se subió al coche y me dio un beso en la mejilla,
mientras que me decía que se alegraba de verme.
Paula iba con una falda corta de rayas,
con una camiseta de tirantes y otra encima cortada, dejando ver sus
hombros y con el pelo recogido. Estaba increíble y siempre me había
encantado su estilo, bastante hippie.
Le pregunté dónde quería ir. Y me
dijo que le daba igual, que lo que le importaba era la compañía.
Yo la miré y me reí.
Fuimos a un bareto que había por el
centro de la ciudad.
La verdad que estuve muy agusto con
ella, estuvimos hablando tranquilamente y pasándonoslo bien.
Pero se iba haciendo tarde así que la
llevé a su casa. Y se despidió con un beso casi rozándome los
labios.
Al llegar a casa me tumbé en el sofá
a ver un rato la televisión y después me fui a la cama.
A la mañana siguiente, me desperté,
estuve en casa, hice la comida y recogí.
Después de estar un rato en el sofá
me duché y me fui al centro, donde habíamos quedado todos para
comprar el regalo.
Llegué y estaban un par y entre ellos
estaba Mireia, no supe muy bien como reaccionar pero me acerqué y le
saludé con dos besos.
En realidad no fue para tanto.
Cuando ya estábamos todos, fuimos a
mirar tiendas.
Esther me preguntó que cómo había
ido ayer con su hermana. Y le conté un poco.
Ella me preguntó que si me molestaba
que mañana viniese al cumpleaños de Adri. Y yo le dije que no, que
en absoluto.
Después de habernos recorrido todas
las tiendas al fin encontramos un jersey, una mochila de excursión
que le hacía falta y unos zapatos.
Al terminar fuimos a tomar algo por el
centro.
En el bar Mireia se dignó a hablarme y
me preguntó que cómo me había ido todo este tiempo. Y yo le conté
resumidamente un poco todo.
La verdad estuve agusto hablando con
ella. Y por lo que pude notar, ella también. Y me alegraba mucho de
que así fuese.
Nos fuimos todos a casa y quedamos en
que ya nos veríamos mañana en la casa de Adri.
Al día siguiente me desperté y fui a
comprar. Hice la comida y me puse a tomar el sol en la terraza hasta
la hora de ducharme y arreglarme.
Estaba super bien, me encantaba tomar
el sol y estar a mi aire. Además que veía a mis gatos por la
terraza jugar y me hacían sentir feliz.
Tenía ganas de que fuese por la noche,
de estar todos juntos.
Se iba acercando la hora, así que
recogí la terraza y me fui a la habitación a escoger la ropa.
Me duché y fui hacia el coche. Quedé
en que recogería a Esther y a Paula, así no llevábamos tantos
coches.
Y llegamos a la casa de Adri.
Estaban casi todos ya. La mesa estaba
preparada con un picoteo para empezar.
Nos fuimos sentando así como íbamos
llegando.
Estuvimos hablando y cenando
tranquilamente como siempre.
Habíamos terminado de cenar, así que
sacamos la tarta para el postre, así Adri sopló las velas.
Le cantamos y le dimos los regalos. Que
por cierto le gustaron mucho.
Con la tarta Adri sacó la bebida
alcohólica, ya que teníamos pensados quedarnos en su casa bebiendo,
con música y demás.
Empezamos a beber y a jugar a las
cartas, nos echábamos unas risas.
Pero Paula se pegaba un montón a mi, y
además que ya íbamos todos con unas copas de más.
Yo no me enfadaba por eso, pero estaban
todos y tampoco era cuestión de hacer nada.
Además que Mireia no me quitaba ojo de
encima y me sentía un poco agobiada.
En un momento dado salí a la terraza a
fumar un cigarro tranquilamente con Esther.
Los demás estaban jugando, otros
bailando, etc.
Le comenté a Esther lo que sucedía. Y
me dijo que si se la llevaba a casa. Yo le dije que tampoco hacía
falta eso pero que no bebiese más.
Entré a la casa y fui al servicio.
Estaba ocupado, así que esperé en la puerta.
Abrieron y era Paula, me sonrió y me
preguntó si iba a entrar.
Le dije que sí, que a eso estaba
esperando. Me cogió de la mano y entramos en el baño.
Yo le dije que no era una buena idea. Y
ella me decía que sí, que no lo diría a nadie.
En realidad yo me moría de ganas ya
que me atraía muchísimo pero sabía que no debía.
Se acercó a mi boca y la empecé a
besar y a quitarle el jersey rápidamente, deseaba su cuerpo.
Y cuando estaba dispuesta a todo,
tocaron a la puerta. Se vistió corriendo y abrimos.
Menos mal que era Esther. Se quedó
sorprendida y después se empezó a reír. Yo le dije que no
comentase nada y fuimos donde estaban todos.
Fui a la terraza a fumar, necesitaba
calmarme un poco. Mireia salió también.
Me preguntó si me había acostado con
Paula. Yo la miré asombrada y le dije que no.
Aunque realmente ojala hubiese sido que
si.
Le dije que por qué me preguntaba eso.
Y me dijo que me miraba de una forma especial y que aparte habíamos
estado en el baño un rato.
Yo me eché a reír y le dije que no.
Ya era tarde y casi todos se iban a
casa. Esther también estaba cansada, así que decidimos irnos.
Nos despedimos de Adri y fuimos hacía
el coche.
A la mañana siguiente me levanté casi
a las 14.00h. Me hice algo rápido para comer y me tumbé en el sofá.
Estaba agotada de ayer y con resaca.
Sobre las 19.30h recibí un mensaje de
Mireia, a ver si me apetecía cenar con ella.
Y la verdad es que sí me apetecía.
Así que quedamos sobre las 21.00h en un restaurante del centro.
Aparqué por donde pude y me dirigí
allí. Ella tardó un par de minutos en venir.
Entramos y pedimos la cena. La verdad
es que pensaba que sería un poco incomodo al principio, pero estuve
bastante bien, como siempre.
Ella estaba muy simpática y como al
principio de conocernos, y eso me gustaba.
A parte que iba guapísima vestida. Con
un vestido bastante sexy e informal.
Al terminar de cenar pedimos la cuenta
y nos fuimos a dar un paseo.
Le dije que si le apetecía ir a algún
otro lugar, que tenía el coche por el centro.
Me dijo que sí, que donde yo quisiera.
Fuimos al coche y la llevé arriba de
una montaña, donde había unas vistas muy bonitas y se estaba muy
tranquilo.
Salimos y nos fumamos un cigarro
apoyadas en el coche.
Me preguntó mientras se reía, que si
la había traído allí con intención de acostarme con ella.
Ya que la gente que solía ir a esos
sitios era para eso.
Yo me empecé a reír y le dije que por
qué no.
Entonces ella se quedó mirándome y yo
me acerqué y la empecé a besar.
Ella me seguía, así que continué. Le
bajé los tirantes del vestido y rocé mis labios con su cuerpo.
La cogí y la senté en el capó. Fui
recorriendo sus piernas con mis manos, le subí el vestido y la
tumbé. Estuvimos horas haciéndolo allí.
Hicimos un cigarro dentro del coche y
la dejé en su casa.
Al día siguiente, recogí un poco, fui
a comprar al supermercado e hice la comida.
Llamé a Esther a ver si le apetecía
ir un rato a la playa. Y me dijo que sí.
Habíamos quedado allí directamente.
Mientras tomábamos el sol le conté lo
que pasó ayer. Se quedó a cuadros, no se lo creía al principio.
Me preguntó si sentía algo otra vez.
Y le dije que algo sí que sentía, pero que no quería nada con ella
ni con nadie, que simplemente pasó.
Esther me dijo que lo suyo sería
hablarlo también con Mireia, por si creía que había algo más.
Y en realidad tenía razón. Así que
le envié un mensaje para hablar por la noche al día siguiente.
Al cabo de un rato me contestó y me
dijo que sí. Quedamos en su casa.
Yo le pregunté a Esther por su chica y
me estuvo contando un poco. Me dijo que si mañana me apetecía ir a
la playa con ellas y con Paula. Le dije que sí, así conocía a la
chica de Esther.
Ya estaba anocheciendo y nos fuimos
cada una a casa.
En casa me hice la cena y me quedé
viendo una película en la televisión.
A la mañana siguiente me desperté un
poco pronto y preparé las cosas para pasar el día en la playa.
Cogí el coche y me fui a la playa
donde habíamos quedado.
Me tumbé en la toalla y estuve
esperando a que llegasen.
Al poco tiempo ya estaban allí. Esther
me presentó a su chica, se llamaba Andrea.
Nos tumbamos a tomar el sol. Yo estaba
super relajada, en buena compañía.
Pasaron las horas y me estaba
derritiendo por el sol , así que me levanté y me fui al agua, Paula
se vino conmigo.
Nos metimos en el agua, estaba genial
la verdad y muy tranquilita.
Estuvimos hablando y me dijo que le
hubiese gustado acabar lo que empezamos el otro día.
Yo la miré y le dije que me había
quedado con las ganas...
Salimos a la arena para secarnos un
poco antes de comer.
Al cabo de un ratito empezamos a
preparar las cosas para comer.
Después de comer, me hice un cigarro y
me tumbé en la toalla a fumar relajadamente.
Paula me pidió que le echase crema. Y
por supuesto le dije que sí.
Se tumbó y empecé a echársela por la
espalda. Tenía un cuerpazo increíble y solamente deseaba que fuese
mio.
Al terminar ella me dijo que me tumbase
que ahora me echaría ella. Me puso por la espalda mientras que me
acariciaba lentamente y después me di la vuelta y se sentó encima
mio para ponerme crema por delante. Me tocaba mientras que me miraba
con cara de deseo, y yo no me podía aguantar más, encima tenía su
pecho al descubierto y no podía dejar de mirarlo.
Esther y Andrea se fueron un rato a
nadar y nos quedamos ella y yo solas.
Yo cogí de la cabeza a Paula y la
acerqué a mi boca, la besé y le dije que me moría de ganas de
hacérselo.
Ella empezó a meterme la mano por
debajo del pantalón del bañador y le dije que aquí no.
Entonces ella me dijo que no podía
aguantar más.
La cogí de la mano y me la llevé al
agua, detrás de unas rocas que no había nadie.
La subí encima mía y le metí la mano
en el biquini, mientras que nos besábamos. Luego empezó ella por
debajo de mi pantalón y así terminamos.
Salimos del agua y nos tumbamos en la
toalla, saqué una cerveza y me lié un cigarro.
En realidad deseaba muchas más cosas
con ella, pero no era el sitio más indicado.
Esther y Andrea ya estaban en la toalla
y Esther preguntó que dónde habíamos ido.
Paula y yo nos reímos y le dije que
habíamos estado por las rocas.
Esther me miro y se echo a reír, ya se
lo había imaginado.
Paula se acercó a mi toalla y me dijo
al oído que eso solo había sido el principio.
Sinceramente me encantaba la idea, me
volvía loca su cuerpo... pero también le daba vueltas, ya que era
más pequeña y en breves empezaría la temporada de fútbol, y yo
era su entrenadora y no quería ningún lio, además que ahora estaba
de buen rollo con Mireia.
Poco a poco el sol se iba escondiendo
así que recogimos y nos fuimos hacía el coche.
Cada una se fue a su casa. Yo no me
acordaba y había quedado para hablar con Mireia.
Así que llegué a casa y me duché
corriendo, me vestí y fui hacía el coche otra vez.
Llegué a su casa y toqué a la puerta.
Me abrió la puerta. Iba con un jersey
de tirantes largo y la ropa interior, que a penas le cubría las
piernas.
Yo me quedé un poco cortada. Me dijo
que se estaba vistiendo, que pasara al salón. Y eso hice.
Desde su habitación me ofreció algo
para beber. Y le dije que si tenía una cerveza fresquita.
Se sentó en el sofá y me dio la
cerveza. Ella se trajo otra.
Antes de nada me dijo si quería cenar
ahí ya que era un poco tarde. Y le dije que me parecía buena idea.
Así mientras llamamos y esperábamos a
que lo trajesen, empezamos a hablar.
Le pregunté que qué había
significado lo de la otra noche. Me contestó que simplemente
estábamos a gusto, hacía tiempo que no nos veíamos y surgió. Que
sí, que había sentido algo y que le gustó pero que no significaba
que quisiera volver conmigo ni nada así.
La verdad, me encantó escuchar eso.
Sinceramente era tal y como yo lo pensaba.
Así que le dije que estaba totalmente
de acuerdo.
Además me dijo que desde que me fui
Paula se había quedado bastante mal y que estaba mucho por mi.
Aprovechando que sacó el tema, le
conté lo que había pasado estos días con ella. Y la verdad no le
sorprendió en absoluto. Me dijo que se notaba mucho que iba a por
mi.
Yo me eché a reír.
Empezamos a preparar la mesa en la
terraza. Hacía una noche estupenda.
Tocaron al timbre.
Ya habían traído la cena. Habíamos
pedido comida china.
Tenia mucha hambre la verdad. Así que
lo pusimos en la mesa y empezamos a cenar.
Me sentía muy bien pero a la vez rara.
Tenía una sensación extraña por la situación.
Pero me
encantaba sentirla. Me recordaba al principio cuando empezábamos a
conocernos.
Terminamos de cenar y ella sacó un
helado para tomar de postre.
Sacó un par de cervezas más. Yo le
dije que sería la última, que tenía que conducir.
Se levantó y se encendió un cigarro
apoyada en la barandilla.
Yo me acerqué, la cogí por la cintura
y le besé en el cuello. Ella se giró y me besó.
Me preguntó que si me había quedado
con ganas de más, después de la otra noche.
Me reí y le dije que sí, pero que
mejor dejarlo para el próximo día.
Ella me volvió a besar y me dijo que
le parecía bien, pero que me currase más el sitio.
Nos reímos las dos.
Le ayudé a recoger los platos y demás
y me fui ya hacía casa.
Nada más llegar, me puse cómoda, me
aseé y me fui a la cama.
Al día siguiente me levanté y me fui
al supermercado a comprar. Al llegar a casa hice la comida.
Después de comer me puse en la terraza
a preparar los papeles y demás para empezar la nueva temporada.
Quedaba una semana.
Estuve haciendo cosas hasta que
anocheció. Me fumé un cigarro y me fui a duchar.
Me puse cómoda y preparé la cena. No
me apetecía salir de casa. Así que cene tranquilamente viendo una
película en el sofá.
Tenía una cacao en la cabeza, por una
parte no dejaba de pensar en como estaba con Mireia y por la otra
parte pensaba en la situación que tenía con Paula, que tampoco me
desagradaba. Pero tampoco podía estar así mucho más tiempo.
Esa misma noche me quedé dormida en el
sofá.
Al día siguiente había quedado para
ir a la playa con un par de amigos, entre ellos estaba Esther y
Mireia.
Pasé a buscar a Mireia y fuimos hacia
la playa.
Pasamos el día allí, comimos y
estuvimos bañándonos y jugando a volley.
Esther y yo estuvimos hablando un rato
a solas y le expliqué lo que me pasaba.
Ella siempre me da buenos consejos y me
apoya en todo.
Me dijo que con Mireia fuese con calma,
para que no me sucediese lo que ya nos pasó y que con Paula no
llegaría muy lejos.
Pero que eso era decisión mía.
Después de un rato hablando, decidí
esperar un poco a ver como iban las cosas y no agobiarme tan rápido.
Ya estábamos cansados de estar en la
playa así que decidimos recoger e irnos a casa.
Mireia y yo acompañamos a Esther a su
coche y quedamos en que ya nos diríamos cosas.
Ella y yo nos fuimos hacía el coche.
Nos sacudimos la arena que llevábamos aun y guardamos las cosas en
el maletero.
Íbamos de camino a su casa, ya que
tenía que acompañarla.
Mireia me dijo que si me apetecía
comer algo y hacer unas cervezas por el centro.
La verdad es que me apetecía mucho. Le
dije que sí. Pero que antes iría a casa a dejar las cosas y
ducharme.
Quedamos en que después de ducharme
pasaría a recogerla.
Al llegar a casa les di de cenar a mis
gatitos. Vacié la mochila y me fui al cuarto de baño a ducharme.
Cuando terminé le envié un mensaje a
Mireia y me dijo que ya estaba lista.
Fuimos a un bar a picar algo y a beber
cañas.
Al cabo de un rato me empezó a sonar
el móvil, era Paula.
Me dijo que si me apetecía dar una
vuelta, que me echaba de menos y que aun teníamos algo pendiente.
Yo le dije que ahora no podía quedar y
que ya hablaríamos.
En ese momento solo me apetecía estar
con Mireia y se me olvidaba por completo lo demás.
Salimos del bar y dimos una vuelta,
pasamos por un parque y nos sentamos un rato allí, a fumar un
cigarro.
Se sentó encima mía y me empezó a
besar. Estuvimos un buen rato besándonos.
Volvimos hacía el coche y la dejé en
su casa. Me bajé y le acompañé en el portal. Al despedirnos, la
cogí y la besé. Ella me dijo que le había gustado mucho estar
conmigo.
Llegué a casa y al poco rato me quedé
dormida.
Estábamos ya a sábado. Sólo quedaban
dos días para empezar de nuevo a entrenar a las chicas.
Aunque me apetecía mucho, estaba muy
bien de vacaciones.
Desayuné en la terraza con mis
gatitos, relajadamente, aprovechando el buen día que hacía.
Después de a ver estado tomando el sol
fui a hacerme algo para comer.
Mientras estaba en la terraza comiendo
me sonó el móvil, pero no lo cogí. Era Paula.
Me estuvo
llamando varias veces, pero yo no tenía ganas de cogerle el móvil.
Recogí la mesa y la cocina y me tumbé
un rato en el sofá.
Volvió a llamar Paula, así que esta
vez se lo cogí. Quería quedar conmigo un rato y me invitó a su
casa. Le dije que sí. Así hablábamos las cosas.
Me duché, me vestí y fui a su casa.
Toqué a la puerta y me abrió ella.
Fui a saludar a Esther que estaba con su novia y yo fui a la
habitación de Paula.
Me senté en su cama y le dije que
antes de todo teníamos que hablar. Le expliqué que me gustaba y que
me atraía muchísimo pero no quería ninguna serie de problemas en
el fútbol y que además no quería nada serio con ella.
Ella me dijo que tampoco buscaba nada
serio y que por lo del fútbol no me preocupase que no diría nada.
Después de contestarme se levantó de
la silla, me echó para atrás y se sentó encima mía.
Empezó a besarme en los labios y poco
a poco bajaba por mi cuello. Me quitó el jersey y el sujetador y
continuó besándome por el pecho, me desabrochó el cinturón y me
bajó los pantalones y la ropa interior y siguió con su boca.
Pasadas unas horas, tocaron a la
puerta. Era Esther, preguntó si pedíamos algo para cenar allí. Y
dijimos que sí.
Nos pusimos decentes y fuimos al
comedor con Esther y su novia.
Yo estaba muy pensativa. Me fastidiaba
bastante que pudiese hacer conmigo lo que quisiese Paula, pero era
incapaz decirle que no a ella cuando se trataba de sexo.
Al poco tiempo llegó la comida que
habíamos pedido. Estuvimos mirando una película mientras cenábamos.
Al terminar de cenar salí a la terraza
a fumarme un cigarro con Esther.
Ella me preguntó si nos habíamos
acostado. Y le dije que sí. Que había hablado con ella pero que al
final acabamos haciéndolo.
Ella se echó a reír y yo detrás
suya.
Me fui a casa y me eché en la cama
pensando hasta que acabé dormida.
A la mañana siguiente llamé a Paula y
le dije que no iba a pasar nada más entre ella y yo y que si quería
hablar en persona, hablaríamos, pero que no iba a cambiar de
decisión.
Me dijo que lo entendía y que no hacía
falta, que ya nos veríamos.
La verdad fue mejor de lo que esperaba.
Aunque sabia que cuando nos viésemos no sería tan sencillo.
Después llamé a Mireia y le dije que
si quería ir a cenar por la noche. Aceptó.
Y después de aquella cena empezamos
una nueva historia entre ella y yo.
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