dilluns, 17 de març del 2014

9

Después de casi un año y medio de reflexión y tiempo para mi, volví a Mallorca.
Sinceramente echaba de menos mi isla y mi gente y decidí regresar y continuar mi vida.
Al llegar a casa mis gatos se sentían extraños, pero era normal, había tiempo para volver a acostumbrarse.
Empecé a colocar algunas de las cosas más imprescindibles y algo de ropa. Y así poco a poco iría re-ordenando los demás días.
El mismo día que llegué me llamó mi mejor amiga, Esther, a ver si me apetecía ir a tomar algo con los amigos.
Y yo por supuesto dije que sí. Deseaba verlos.
Estuve comiendo en mi casa y después me fui a casa de mis padres, que no vivían muy lejos de mi casa.
Y estuve toda la tarde con ellos, poniéndonos al día y demás.
Llegó casi la hora de ir a tomar algo, así que fui a mi casa, me duché y fui a donde habíamos quedado.
Aparque cerca del Pub y fui andando hasta allí. Ya estaban algunos amigos esperando.
Nada más verlo vinieron a darme un abrazo. Estaban impacientes y me preguntaban.
Yo estaba muy contenta de volver a estar con ellos. Sobre todo con Esther.
Al estar todos, entramos. Estuvimos hablando, contándonos las cosas y riendo, como siempre.
Aunque no estaba Mireia, mi ex, uno de los mayores motivos por el cual me fui.
Pero bueno mejor que las cosas fueran poco a poco. Más teniendo los amigos en común.
Se iba haciendo tarde y yo estaba bastante cansada del viaje así que decidí irme a casa.
Esther, Jaume y Adri también salieron a buscar el coche conmigo. Quedamos en que nos iríamos llamando. Ya que era verano y solíamos ir a la playa a menudo todos y quedábamos bastante.
Llegué a casa, me aseé y me fui directa a la cama. No tenía que preocuparme de levantarme pronto.
Estaba de vacaciones ya que me dedicaba a entrenar a un equipo de fútbol femenino y también era la encargada de socorrer a los jugadores lesionados de varias categorías.
Al día siguiente me levanté algo tarde, había recuperado todo el cansancio. Me puse a ordenar algunas cosas que quedaban aún hasta la hora de comer.
Comí tranquilamente viendo la televisión y recogí la cocina. Me duché y me fui a hacer la compra.
Llamé a Esther a ver si le apetecía venirse a la playa un rato. Y me dijo que sí.
Estuvimos hablando más íntimamente, ya que estábamos solas y podíamos hablar más.
Me preguntó que si había tenido alguna pareja o algo así allí. Y le dije que lo único que había tenido habían sido rollos, y que era lo que seguía buscando por ahora.
Me preguntó que cómo llevaba el tema de Mireia. Le dije que bien, que ya lo tenía superado y que me había sentado genial estar fuera yo sola este tiempo.
Esther me contó que tampoco tenía pareja de momento, pero que estaba conociendo a una chica y que por ahora iba bien la cosa. Yo me alegré por ella.
Me contó que su hermana, Paula, que siempre había estado interesada en mi, le preguntaba mucho por mi.
Así que le dije que ya le llamaría para tomar algo.
Paula era muy guapa y físicamente me atraía muchísimo. Pero me frenaba un poco su edad ya que hacía poco había dejado de ser menor y se notaba bastante en como era.
Además de que yo era su entrenadora de fútbol y por aquel entonces estaba con Mireia.
Que quizás uno de los motivos con más peso era que siempre discutíamos por esas cosas, era bastante celosa y posesiva y yo me agobiaba enseguida.
Ya era casi de noche así que empezamos a recoger y nos fuimos cada una a nuestra casa.
A la mañana siguiente acabé de ordenar las cosas y me puse a hacer algo de comer.
Y me preparé la mesa en la terraza. Comí allí disfrutando del día tan agradable que hacía.
Cuando estaba recogiendo la cocina me llamó Esther, a ver si quedábamos mañana para comprarle el regalo de cumpleaños a Adri, que era en dos días. Así que quedamos.
Recibí un mensaje y era Paula. A ver si tomábamos algo hoy por la noche.
Yo me lo estuve pensando un buen rato y al final accedí.
Después de haberme duchado y arreglado para ir, fui al coche y recogí a Paula en su casa.
La verdad es que iba guapísima y tenía un cuerpazo. Se subió al coche y me dio un beso en la mejilla, mientras que me decía que se alegraba de verme.
Paula iba con una falda corta de rayas, con una camiseta de tirantes y otra encima cortada, dejando ver sus hombros y con el pelo recogido. Estaba increíble y siempre me había encantado su estilo, bastante hippie.
Le pregunté dónde quería ir. Y me dijo que le daba igual, que lo que le importaba era la compañía.
Yo la miré y me reí.
Fuimos a un bareto que había por el centro de la ciudad.
La verdad que estuve muy agusto con ella, estuvimos hablando tranquilamente y pasándonoslo bien.
Pero se iba haciendo tarde así que la llevé a su casa. Y se despidió con un beso casi rozándome los labios.
Al llegar a casa me tumbé en el sofá a ver un rato la televisión y después me fui a la cama.
A la mañana siguiente, me desperté, estuve en casa, hice la comida y recogí.
Después de estar un rato en el sofá me duché y me fui al centro, donde habíamos quedado todos para comprar el regalo.
Llegué y estaban un par y entre ellos estaba Mireia, no supe muy bien como reaccionar pero me acerqué y le saludé con dos besos.
En realidad no fue para tanto.
Cuando ya estábamos todos, fuimos a mirar tiendas.
Esther me preguntó que cómo había ido ayer con su hermana. Y le conté un poco.
Ella me preguntó que si me molestaba que mañana viniese al cumpleaños de Adri. Y yo le dije que no, que en absoluto.
Después de habernos recorrido todas las tiendas al fin encontramos un jersey, una mochila de excursión que le hacía falta y unos zapatos.
Al terminar fuimos a tomar algo por el centro.
En el bar Mireia se dignó a hablarme y me preguntó que cómo me había ido todo este tiempo. Y yo le conté resumidamente un poco todo.
La verdad estuve agusto hablando con ella. Y por lo que pude notar, ella también. Y me alegraba mucho de que así fuese.
Nos fuimos todos a casa y quedamos en que ya nos veríamos mañana en la casa de Adri.
Al día siguiente me desperté y fui a comprar. Hice la comida y me puse a tomar el sol en la terraza hasta la hora de ducharme y arreglarme.
Estaba super bien, me encantaba tomar el sol y estar a mi aire. Además que veía a mis gatos por la terraza jugar y me hacían sentir feliz.
Tenía ganas de que fuese por la noche, de estar todos juntos.
Se iba acercando la hora, así que recogí la terraza y me fui a la habitación a escoger la ropa.
Me duché y fui hacia el coche. Quedé en que recogería a Esther y a Paula, así no llevábamos tantos coches.
Y llegamos a la casa de Adri.
Estaban casi todos ya. La mesa estaba preparada con un picoteo para empezar.
Nos fuimos sentando así como íbamos llegando.
Estuvimos hablando y cenando tranquilamente como siempre.
Habíamos terminado de cenar, así que sacamos la tarta para el postre, así Adri sopló las velas.
Le cantamos y le dimos los regalos. Que por cierto le gustaron mucho.
Con la tarta Adri sacó la bebida alcohólica, ya que teníamos pensados quedarnos en su casa bebiendo, con música y demás.
Empezamos a beber y a jugar a las cartas, nos echábamos unas risas.
Pero Paula se pegaba un montón a mi, y además que ya íbamos todos con unas copas de más.
Yo no me enfadaba por eso, pero estaban todos y tampoco era cuestión de hacer nada.
Además que Mireia no me quitaba ojo de encima y me sentía un poco agobiada.
En un momento dado salí a la terraza a fumar un cigarro tranquilamente con Esther.
Los demás estaban jugando, otros bailando, etc.
Le comenté a Esther lo que sucedía. Y me dijo que si se la llevaba a casa. Yo le dije que tampoco hacía falta eso pero que no bebiese más.
Entré a la casa y fui al servicio. Estaba ocupado, así que esperé en la puerta.
Abrieron y era Paula, me sonrió y me preguntó si iba a entrar.
Le dije que sí, que a eso estaba esperando. Me cogió de la mano y entramos en el baño.
Yo le dije que no era una buena idea. Y ella me decía que sí, que no lo diría a nadie.
En realidad yo me moría de ganas ya que me atraía muchísimo pero sabía que no debía.
Se acercó a mi boca y la empecé a besar y a quitarle el jersey rápidamente, deseaba su cuerpo.
Y cuando estaba dispuesta a todo, tocaron a la puerta. Se vistió corriendo y abrimos.
Menos mal que era Esther. Se quedó sorprendida y después se empezó a reír. Yo le dije que no comentase nada y fuimos donde estaban todos.
Fui a la terraza a fumar, necesitaba calmarme un poco. Mireia salió también.
Me preguntó si me había acostado con Paula. Yo la miré asombrada y le dije que no.
Aunque realmente ojala hubiese sido que si.
Le dije que por qué me preguntaba eso. Y me dijo que me miraba de una forma especial y que aparte habíamos estado en el baño un rato.
Yo me eché a reír y le dije que no.
Ya era tarde y casi todos se iban a casa. Esther también estaba cansada, así que decidimos irnos.
Nos despedimos de Adri y fuimos hacía el coche.
A la mañana siguiente me levanté casi a las 14.00h. Me hice algo rápido para comer y me tumbé en el sofá.
Estaba agotada de ayer y con resaca.
Sobre las 19.30h recibí un mensaje de Mireia, a ver si me apetecía cenar con ella.
Y la verdad es que sí me apetecía. Así que quedamos sobre las 21.00h en un restaurante del centro.
Aparqué por donde pude y me dirigí allí. Ella tardó un par de minutos en venir.
Entramos y pedimos la cena. La verdad es que pensaba que sería un poco incomodo al principio, pero estuve bastante bien, como siempre.
Ella estaba muy simpática y como al principio de conocernos, y eso me gustaba.
A parte que iba guapísima vestida. Con un vestido bastante sexy e informal.
Al terminar de cenar pedimos la cuenta y nos fuimos a dar un paseo.
Le dije que si le apetecía ir a algún otro lugar, que tenía el coche por el centro.
Me dijo que sí, que donde yo quisiera.
Fuimos al coche y la llevé arriba de una montaña, donde había unas vistas muy bonitas y se estaba muy tranquilo.
Salimos y nos fumamos un cigarro apoyadas en el coche.
Me preguntó mientras se reía, que si la había traído allí con intención de acostarme con ella.
Ya que la gente que solía ir a esos sitios era para eso.
Yo me empecé a reír y le dije que por qué no.
Entonces ella se quedó mirándome y yo me acerqué y la empecé a besar.
Ella me seguía, así que continué. Le bajé los tirantes del vestido y rocé mis labios con su cuerpo.
La cogí y la senté en el capó. Fui recorriendo sus piernas con mis manos, le subí el vestido y la tumbé. Estuvimos horas haciéndolo allí.
Hicimos un cigarro dentro del coche y la dejé en su casa.
Al día siguiente, recogí un poco, fui a comprar al supermercado e hice la comida.
Llamé a Esther a ver si le apetecía ir un rato a la playa. Y me dijo que sí.
Habíamos quedado allí directamente.
Mientras tomábamos el sol le conté lo que pasó ayer. Se quedó a cuadros, no se lo creía al principio.
Me preguntó si sentía algo otra vez. Y le dije que algo sí que sentía, pero que no quería nada con ella ni con nadie, que simplemente pasó.
Esther me dijo que lo suyo sería hablarlo también con Mireia, por si creía que había algo más.
Y en realidad tenía razón. Así que le envié un mensaje para hablar por la noche al día siguiente.
Al cabo de un rato me contestó y me dijo que sí. Quedamos en su casa.
Yo le pregunté a Esther por su chica y me estuvo contando un poco. Me dijo que si mañana me apetecía ir a la playa con ellas y con Paula. Le dije que sí, así conocía a la chica de Esther.
Ya estaba anocheciendo y nos fuimos cada una a casa.
En casa me hice la cena y me quedé viendo una película en la televisión.
A la mañana siguiente me desperté un poco pronto y preparé las cosas para pasar el día en la playa.
Cogí el coche y me fui a la playa donde habíamos quedado.
Me tumbé en la toalla y estuve esperando a que llegasen.
Al poco tiempo ya estaban allí. Esther me presentó a su chica, se llamaba Andrea.
Nos tumbamos a tomar el sol. Yo estaba super relajada, en buena compañía.
Pasaron las horas y me estaba derritiendo por el sol , así que me levanté y me fui al agua, Paula se vino conmigo.
Nos metimos en el agua, estaba genial la verdad y muy tranquilita.
Estuvimos hablando y me dijo que le hubiese gustado acabar lo que empezamos el otro día.
Yo la miré y le dije que me había quedado con las ganas...
Salimos a la arena para secarnos un poco antes de comer.
Al cabo de un ratito empezamos a preparar las cosas para comer.
Después de comer, me hice un cigarro y me tumbé en la toalla a fumar relajadamente.
Paula me pidió que le echase crema. Y por supuesto le dije que sí.
Se tumbó y empecé a echársela por la espalda. Tenía un cuerpazo increíble y solamente deseaba que fuese mio.
Al terminar ella me dijo que me tumbase que ahora me echaría ella. Me puso por la espalda mientras que me acariciaba lentamente y después me di la vuelta y se sentó encima mio para ponerme crema por delante. Me tocaba mientras que me miraba con cara de deseo, y yo no me podía aguantar más, encima tenía su pecho al descubierto y no podía dejar de mirarlo.
Esther y Andrea se fueron un rato a nadar y nos quedamos ella y yo solas.
Yo cogí de la cabeza a Paula y la acerqué a mi boca, la besé y le dije que me moría de ganas de hacérselo.
Ella empezó a meterme la mano por debajo del pantalón del bañador y le dije que aquí no.
Entonces ella me dijo que no podía aguantar más.
La cogí de la mano y me la llevé al agua, detrás de unas rocas que no había nadie.
La subí encima mía y le metí la mano en el biquini, mientras que nos besábamos. Luego empezó ella por debajo de mi pantalón y así terminamos.
Salimos del agua y nos tumbamos en la toalla, saqué una cerveza y me lié un cigarro.
En realidad deseaba muchas más cosas con ella, pero no era el sitio más indicado.
Esther y Andrea ya estaban en la toalla y Esther preguntó que dónde habíamos ido.
Paula y yo nos reímos y le dije que habíamos estado por las rocas.
Esther me miro y se echo a reír, ya se lo había imaginado.
Paula se acercó a mi toalla y me dijo al oído que eso solo había sido el principio.
Sinceramente me encantaba la idea, me volvía loca su cuerpo... pero también le daba vueltas, ya que era más pequeña y en breves empezaría la temporada de fútbol, y yo era su entrenadora y no quería ningún lio, además que ahora estaba de buen rollo con Mireia.
Poco a poco el sol se iba escondiendo así que recogimos y nos fuimos hacía el coche.
Cada una se fue a su casa. Yo no me acordaba y había quedado para hablar con Mireia.
Así que llegué a casa y me duché corriendo, me vestí y fui hacía el coche otra vez.
Llegué a su casa y toqué a la puerta.
Me abrió la puerta. Iba con un jersey de tirantes largo y la ropa interior, que a penas le cubría las piernas.
Yo me quedé un poco cortada. Me dijo que se estaba vistiendo, que pasara al salón. Y eso hice.
Desde su habitación me ofreció algo para beber. Y le dije que si tenía una cerveza fresquita.
Se sentó en el sofá y me dio la cerveza. Ella se trajo otra.
Antes de nada me dijo si quería cenar ahí ya que era un poco tarde. Y le dije que me parecía buena idea.
Así mientras llamamos y esperábamos a que lo trajesen, empezamos a hablar.
Le pregunté que qué había significado lo de la otra noche. Me contestó que simplemente estábamos a gusto, hacía tiempo que no nos veíamos y surgió. Que sí, que había sentido algo y que le gustó pero que no significaba que quisiera volver conmigo ni nada así.
La verdad, me encantó escuchar eso. Sinceramente era tal y como yo lo pensaba.
Así que le dije que estaba totalmente de acuerdo.
Además me dijo que desde que me fui Paula se había quedado bastante mal y que estaba mucho por mi.
Aprovechando que sacó el tema, le conté lo que había pasado estos días con ella. Y la verdad no le sorprendió en absoluto. Me dijo que se notaba mucho que iba a por mi.
Yo me eché a reír.
Empezamos a preparar la mesa en la terraza. Hacía una noche estupenda.
Tocaron al timbre.
Ya habían traído la cena. Habíamos pedido comida china.
Tenia mucha hambre la verdad. Así que lo pusimos en la mesa y empezamos a cenar.
Me sentía muy bien pero a la vez rara. Tenía una sensación extraña por la situación. 
Pero me encantaba sentirla. Me recordaba al principio cuando empezábamos a conocernos.

Terminamos de cenar y ella sacó un helado para tomar de postre.
Sacó un par de cervezas más. Yo le dije que sería la última, que tenía que conducir.
Se levantó y se encendió un cigarro apoyada en la barandilla.
Yo me acerqué, la cogí por la cintura y le besé en el cuello. Ella se giró y me besó.
Me preguntó que si me había quedado con ganas de más, después de la otra noche.
Me reí y le dije que sí, pero que mejor dejarlo para el próximo día.
Ella me volvió a besar y me dijo que le parecía bien, pero que me currase más el sitio.
Nos reímos las dos.
Le ayudé a recoger los platos y demás y me fui ya hacía casa.
Nada más llegar, me puse cómoda, me aseé y me fui a la cama.
Al día siguiente me levanté y me fui al supermercado a comprar. Al llegar a casa hice la comida.
Después de comer me puse en la terraza a preparar los papeles y demás para empezar la nueva temporada. Quedaba una semana.
Estuve haciendo cosas hasta que anocheció. Me fumé un cigarro y me fui a duchar.
Me puse cómoda y preparé la cena. No me apetecía salir de casa. Así que cene tranquilamente viendo una película en el sofá.
Tenía una cacao en la cabeza, por una parte no dejaba de pensar en como estaba con Mireia y por la otra parte pensaba en la situación que tenía con Paula, que tampoco me desagradaba. Pero tampoco podía estar así mucho más tiempo.
Esa misma noche me quedé dormida en el sofá.
Al día siguiente había quedado para ir a la playa con un par de amigos, entre ellos estaba Esther y Mireia.
Pasé a buscar a Mireia y fuimos hacia la playa.
Pasamos el día allí, comimos y estuvimos bañándonos y jugando a volley.
Esther y yo estuvimos hablando un rato a solas y le expliqué lo que me pasaba.
Ella siempre me da buenos consejos y me apoya en todo.
Me dijo que con Mireia fuese con calma, para que no me sucediese lo que ya nos pasó y que con Paula no llegaría muy lejos.
Pero que eso era decisión mía.

Después de un rato hablando, decidí esperar un poco a ver como iban las cosas y no agobiarme tan rápido.
Ya estábamos cansados de estar en la playa así que decidimos recoger e irnos a casa.

Mireia y yo acompañamos a Esther a su coche y quedamos en que ya nos diríamos cosas.
Ella y yo nos fuimos hacía el coche. Nos sacudimos la arena que llevábamos aun y guardamos las cosas en el maletero.
Íbamos de camino a su casa, ya que tenía que acompañarla.
Mireia me dijo que si me apetecía comer algo y hacer unas cervezas por el centro.
La verdad es que me apetecía mucho. Le dije que sí. Pero que antes iría a casa a dejar las cosas y ducharme.
Quedamos en que después de ducharme pasaría a recogerla.
Al llegar a casa les di de cenar a mis gatitos. Vacié la mochila y me fui al cuarto de baño a ducharme.
Cuando terminé le envié un mensaje a Mireia y me dijo que ya estaba lista.
Fuimos a un bar a picar algo y a beber cañas.
Al cabo de un rato me empezó a sonar el móvil, era Paula.
Me dijo que si me apetecía dar una vuelta, que me echaba de menos y que aun teníamos algo pendiente.
Yo le dije que ahora no podía quedar y que ya hablaríamos.
En ese momento solo me apetecía estar con Mireia y se me olvidaba por completo lo demás.
Salimos del bar y dimos una vuelta, pasamos por un parque y nos sentamos un rato allí, a fumar un cigarro.
Se sentó encima mía y me empezó a besar. Estuvimos un buen rato besándonos.
Volvimos hacía el coche y la dejé en su casa. Me bajé y le acompañé en el portal. Al despedirnos, la cogí y la besé. Ella me dijo que le había gustado mucho estar conmigo.
Llegué a casa y al poco rato me quedé dormida.
Estábamos ya a sábado. Sólo quedaban dos días para empezar de nuevo a entrenar a las chicas.
Aunque me apetecía mucho, estaba muy bien de vacaciones.
Desayuné en la terraza con mis gatitos, relajadamente, aprovechando el buen día que hacía.
Después de a ver estado tomando el sol fui a hacerme algo para comer.
Mientras estaba en la terraza comiendo me sonó el móvil, pero no lo cogí. Era Paula.
Me estuvo llamando varias veces, pero yo no tenía ganas de cogerle el móvil.

Recogí la mesa y la cocina y me tumbé un rato en el sofá.
Volvió a llamar Paula, así que esta vez se lo cogí. Quería quedar conmigo un rato y me invitó a su casa. Le dije que sí. Así hablábamos las cosas.
Me duché, me vestí y fui a su casa.
Toqué a la puerta y me abrió ella. Fui a saludar a Esther que estaba con su novia y yo fui a la habitación de Paula.
Me senté en su cama y le dije que antes de todo teníamos que hablar. Le expliqué que me gustaba y que me atraía muchísimo pero no quería ninguna serie de problemas en el fútbol y que además no quería nada serio con ella.
Ella me dijo que tampoco buscaba nada serio y que por lo del fútbol no me preocupase que no diría nada.
Después de contestarme se levantó de la silla, me echó para atrás y se sentó encima mía.
Empezó a besarme en los labios y poco a poco bajaba por mi cuello. Me quitó el jersey y el sujetador y continuó besándome por el pecho, me desabrochó el cinturón y me bajó los pantalones y la ropa interior y siguió con su boca.
Pasadas unas horas, tocaron a la puerta. Era Esther, preguntó si pedíamos algo para cenar allí. Y dijimos que sí.
Nos pusimos decentes y fuimos al comedor con Esther y su novia.
Yo estaba muy pensativa. Me fastidiaba bastante que pudiese hacer conmigo lo que quisiese Paula, pero era incapaz decirle que no a ella cuando se trataba de sexo.
Al poco tiempo llegó la comida que habíamos pedido. Estuvimos mirando una película mientras cenábamos.

Al terminar de cenar salí a la terraza a fumarme un cigarro con Esther.
Ella me preguntó si nos habíamos acostado. Y le dije que sí. Que había hablado con ella pero que al final acabamos haciéndolo.
Ella se echó a reír y yo detrás suya.
Me fui a casa y me eché en la cama pensando hasta que acabé dormida.
A la mañana siguiente llamé a Paula y le dije que no iba a pasar nada más entre ella y yo y que si quería hablar en persona, hablaríamos, pero que no iba a cambiar de decisión.
Me dijo que lo entendía y que no hacía falta, que ya nos veríamos.
La verdad fue mejor de lo que esperaba. Aunque sabia que cuando nos viésemos no sería tan sencillo.
Después llamé a Mireia y le dije que si quería ir a cenar por la noche. Aceptó.
Y después de aquella cena empezamos una nueva historia entre ella y yo.