dimarts, 27 de maig del 2014

11

Estaba pasando por la peor época de mi vida con mi pareja.
Hacia ya varios meses que no estábamos muy bien y parecía que la cosa no mejoraba.
Llevábamos un año y tres meses juntas. Y la verdad habíamos pasado por varios baches pero siempre habíamos salido de ellos.
Nos queríamos mucho pero yo ya no me sentía como antes a su lado.
Estaba empezando el verano y como las dos teníamos vacaciones decidimos pasar los días fuera de nuestra isla. Y así quizás solucionábamos lo nuestro.
Escogimos ir a Costa Rica, ya que nos encantaban los paisajes y la forma de vida de allí.

Estábamos a punto de aterrizar ya. Bajamos del avión, después de varias horas de trayecto.
Fuimos a recoger las maletas y nos acompañaron a nuestro hotel.
Nos alojamos en Playa Tambor.
Nada mas bajar del autocar alucinamos con esas hermosas vistas.
Al menos estábamos ilusionadas con el viaje y eso ya era mucho.
Clara, que era mi novia, me propuso ir a la habitación a dejar las maletas y dar una vuelta para ver que nos ofrecía el hotel.
Entramos en la habitación y era preciosa, grande y con una bonita terraza que se veía la inmensa playa que había junto al hotel.
Dejamos las maletas y nos pusimos el bañador por si nos pegábamos un chapuzón mientras hacíamos el recorrido.
Por el hotel había varios tipos de aves, mapaches e iguanas. Era una pasada.
En medio del hotel, en la terraza, había una piscina gigante y en medio de la piscina un bar.
Antes de seguir paseando por allí decidimos tomar algo en la piscina.
Estábamos muy a gusto allí, con un cocktail, sentadas en el bar mientras nos bañábamos a la vez.
Le pregunté si le estaba gustando y me dijo que muchísimo. Se acercó y me dio un beso.
Al final estuvimos allí hasta la hora de cenar. Teníamos muchos días por descubrir más cosas.
Fuimos a la habitación a ducharnos y a cambiarnos de ropa para ir a cenar.
Clara se duchaba mientras que yo preparaba mi ropa y organizaba un poco la maleta.
Me tumbé en la cama y esperé a que saliese de la ducha.
Cuando salió de la ducha vino hacia la cama y se sentó encima mio. Me empezó a besar.
Pero la verdad es que no me apetecía continuar. Así que la aparté y me fui a duchar.
Fuimos hacia el salón del bufete para la cena. Era espectacular. Había de todo.
Cenamos súper bien y salimos a dar una vuelta por el hotel para bajar un poco la cena.
Tomamos un par de cervezas y nos fuimos a descansar, ya que había sido un día muy pesado.
A la mañana siguiente fuimos a desayunar al bufete y a la playa a pasar el día.
Nos pusimos en las hamacas y disfrutamos del buen día que hacía.
Clara me dijo que le echase crema y eso hice.
Luego me puso ella. Me acariciaba por la espalda y me buscaba.
Pero yo no tenía ganas de seguirle el juego. Me sabía fatal por ella pero es que no podía evitarlo.
Clara se dio cuenta y paró. Estaba un poco enfadada.
Ya era casi la hora de cenar y hoy daban un espectáculo en el salón.
Así que después de ducharnos y demás fuimos a cenar.
Nos sentamos en la mesa y empezamos a cenar mientras que el espectáculo comenzaba.
Yo me giré hacia la otra mesa y no me podía creer lo que estaba viendo. Me quedé paralizada por segundos.
Tenía al lado a una ex mía, la cual había sido muy importante en mi vida y Clara lo sabía.
Itziar, que así era como se llamaba mi ex, se giró y también me vio. Se quedo parada pero al final se levantó y me vino a saludar. También saludó a Clara, se conocían.
Le pregunté que tal todo y que qué hacía por aquí y me dijo que estaba de vacaciones con su chica y un grupo de amigos.
Se fue a la mesa y me dijo que ya tomaríamos algo.

Clara me miró y por su cara vi que no le había echo ninguna gracia que estuviese por aquí.
Yo no le quise dar importancia al tema e hice como si nada. Aunque realmente me había afectado bastante.
Después del espectáculo tomamos algo en el bar y nos fuimos a la habitación.
Cuando nos metimos en la cama ella aun seguía molesta.
La empecé a besar y terminamos haciéndolo. En realidad no era porque lo deseara pero me sentía mal por todo.
A la mañana siguiente madrugamos un poco más ya que teníamos una excursión de todo el día.
Disfrutamos muchísimo y sobre todo aprendimos varias cosas.
Al llegar estábamos agotadas así que nos metimos en la piscina a beber algo.
Itziar estaba bañándose con dos amigos y nos saludamos de lejos.
Clara y yo estábamos algo mejor, al menos no habíamos discutido en todo el día y hablábamos más.
Vi que Itziar salia a la hamaca a secarse y se tumbó. Me hizo un gesto para que fuese.
Así que me salí de la piscina y fui.
Me preguntó que si a la noche siguiente me apetecía tomar algo con ella y así ponernos al día y yo por supuesto que acepté.
Volví a la piscina y Clara me preguntó que qué me había dicho, y se lo dije.
Ella se enfado muchísimo porque le había dicho que sí que iría. Y ya empezamos a discutir.
Era super celosa y era una de las cosas que menos me gustaba de ella. Era algo que no podía soportar de nadie, que me controlase y no me dejase mi libertad.
Y eso ella no lo entendía.
Nos fuimos a cenar y directas a la habitación.
A la mañana siguiente a penas nos hablábamos, desayunamos y estuvimos en la playa.
No me gustaba estar así con ella ni que ella estuviese mal pero no sabía el modo.
A la tarde ya fuimos a cambiarnos de ropa y a asearnos para la cena.
Después de cenar Clara se fue a la habitación sin dirigirme la palabra.
Yo salí del salón y vi a Itziar en el bar de a fuera de la piscina y me dirigí hacía ella.
La verdad que era como si no hubiese pasado el tiempo, con la misma confianza y demás. Me sentí muy a gusto.
Me estuvo explicando que su novia era animadora y que por eso había viajado hasta aquí. Ya que por las noches actuaba en distintos hoteles e Itziar se quedaba ahí con sus amigos.
Yo le expliqué mi situación con Clara. Me dijo que a veces pasaba eso y que era cuestión de tiempo pero que si no estaba a gusto con ella que la dejase, que eramos jóvenes y no nos teníamos que amargar, quedaba mucho por vivir.
Ella no había cambiado nada, siempre tenía esa positividad y ese alma libre que la diferenciaba de todas las demás.
Se estaba haciendo tarde y aunque no quería decidí irme a mi habitación. Quedamos en que tendríamos más charlas estos días.
Al despedirnos me dio dos besos, pero casi rozándome los labios.
Al llegar a la habitación me puse el pantalón del pijama y me metí en el cama.
Clara se giró y me preguntó que si ya me la había tirado.
Yo me quedé callada y la miré decepcionada. Me sacaba de quicio esa actitud.
Pero la verdad que en ese momento tenía razón. Lo hubiese hecho.
Por la mañana parecía que Clara estaba más calmada sobre lo ocurrido por la noche.
Fuimos a desayunar y a inspeccionar un poco el hotel. Tenían un parque natural y fuimos a verlo.
Era muy bonito, rodeadas de naturaleza.
En un momento Clara se acercó a mí y se disculpo por su comportamiento de la noche pasada.
Yo le dije que ya estaba, la cogí y la besé.
Me sentía fatal por haber pensado durante unos minutos en que me hubiese acostado con Itziar, así que decidí cambiar mi actitud con Clara e intentar estar pendiente de ella.
Al terminar de ver el parque natural, cogimos las mochilas y nos fuimos andando por la playa al pueblo de al lado.
Pasamos allí el día. Era un pueblo rodeado de cabañas y gente humilde y muy agradecida. Estuvimos muy a gusto.
Al anochecer volvimos hacía el hotel y fuimos a cenar algo.
Cuando estábamos tomando algo en el bar de a fuera se acercó Itziar a saludar y preguntar qué tal había ido el día. También propuso de ir a cenar las cuatro al día siguiente.
Yo miré a Clara esperando una respuesta, pero no dijo nada. Así que le pregunté si le apetecía y asentó con la cabeza.
Al llegar a la habitación ya para dormir, le pregunté que por qué había dicho que sí, si en realidad no le apetecía.
Me contestó que le daba igual y que si yo quería ir iríamos.
Al día siguiente estuvimos por el hotel. Faltaba poco tiempo para ir a cenar, así que subimos a la habitación a ducharnos y arreglarnos.
Nos encontramos en el salón. Y fuimos a un restaurante que había a dentro del hotel.
Realmente no era tan incomodo como esperaba, así que estaba contenta. Hablamos todas y parecía que fluía la noche.
Clara hablaba con la novia de Itziar, que se llamaba Andrea.
Terminó la noche y nos fuimos cada una a nuestra habitación.
Mi novia me comentó que se lo había pasado bien pero que Itziar me miraba mucho y que no le hacía ninguna gracia.
Yo le dije que serían cosas suyas y no le dimos más importancia.
Mientras que Clara estaba aseándose en el baño para ir a la cama, recibí un mensaje de Itziar.
Decía que quería verme a solas cuando pudiese.
Yo la verdad es que no le contesté, no sabía que decirle.
A la mañana siguiente Clara se encontraba fatal y no tenía ganas de salir de la habitación.
Algo le sentó mal, así que fui yo al comedor a traerle algo para que comiese algo de régimen.
Me dijo que se quedaría allí hasta que estuviese un poco mejor y que yo fuese a la piscina o por ahí.
Le dije que me quedaría con ella si quería, pero insistió.
Así que me fui a la piscina de al lado de las habitaciones, a tomar el sol.
Mientras estaba en la hamaca vi que Itziar se acercaba. Me preguntó que por qué no le había contestado, si me había enfadado.
Le dije que no, pero que tampoco sabía que responderle.
Le conté que Clara estaba arriba y que no se encontraba bien. A lo que ella respondió que me quedase a cenar con ella, que Andrea se iba a actuar. Le dije que ya vería...
Justo se acercó su novia y me preguntó por Clara, le dije lo que pasaba.
Era casi la hora de comer, así que fui al comedor y cogí algo para Clara.
Se lo llevé a la habitación, a ver si ya estaba mejor.
Pero seguía algo mal y a penas comió.
Estuve toda la tarde con ella ya que me sabía mal que estuviese sola en la habitación todo el día.
De repente empezó a sonar mi móvil, era Itziar. Me preguntó que si al final cenaría con ella. Le contesté que en un rato le diría algo.
Clara me preguntó quien era y se lo dije. No quería que me fuese con ella a cenar, ya que no se fiaba.
Le dije que no iba a pasar nada que estaría su novia también.
Al final la convencí pero me dijo que al menos no llegase tarde. Y le dije que así sería.
Me duche y me vestí.
Fuimos a cenar al restaurante. Le dije que había mentido a mi novia o no me hubiese dejado venir.
Itziar se echó a reír y me dijo que no me preocupase.
Terminamos de cenar y aún era pronto, así que fuimos al bar a tomar algo.
Me dijo que me metiese en la piscina con ella, yo dude por unos segundos pero al final me metí.
A penas había gente dentro del agua.
Mientras que yo pedía algo en el bar de a dentro de la piscina me cogió por la cintura y me empezó a besar por el cuello.
No tenía ni la menor idea de qué hacer.
Me cogió de la mano y me llevo al muro de la piscina, nos empezamos a besar. Empecé a meterle la mano por debajo del biquini y me dijo que fuésemos a su habitación.
Salimos de la piscina y cogí mi ropa. Miré mi móvil y vi que me había llamado Clara un par de veces, así que la llamé.
Me empezó a gritar muy enfadada, Andrea le había enviando un mensaje de que esta noche cenaríamos juntas Itziar y yo y que ella actuaba.
Yo le dije que no le había dicho la verdad por que no quería que se enfadase. Pero Clara no se calmaba, así que se lo conté a Itziar y tuve que subir a hablar con Clara.
Itziar me dijo que le dijese cosas y le dije que sí.
Entré a la habitación y vi a Clara llorando, en ese momento me partió el corazón pero tenía miedo de decirle la verdad e intente calmarle.
Al día siguiente las cosas estaban un poco más tranquilas. Fuimos a desayunar y a pasar el día a la playa.
Desde la playa vi a Itziar en el bar así que le dije a Clara que iba a por algo de beber y venía.
Itziar me preguntó que cómo había ido y se lo conté. Me dijo que le sabía fatal todo esto y que ya no me molestaría más. Yo le dije que no era su culpa, que yo estaba haciéndolo porque de verdad quería.
Yo le pregunté que si su novia se había enfadado también y me contestó que lo habían dejado, seguía enamorada de mi y no podía continuar.
Yo me quedé paralizada por unos instantes. Le dije que yo también estaba enamorada de ella y me fui.
Al volver a la playa vi que Clara y Andrea se estaban abrazando y no entendía nada.
Clara me miró y me envió a la mierda. Andrea le había contado lo que pasó la noche anterior entre Itziar y yo.
Yo intenté hablar con Clara pero ella no quería escucharme. Así que me fui a la habitación y bajé a la hora de cenar.
Cené sola y me quedé a la fiesta que hacían hoy en el hotel. Itziar se me acercó y me dijo que mirase mientras señalaba, Andrea y Clara se estaban besando.
Así que la cogí de la mano y me la lleve a la habitación e hicimos lo que las dos habíamos estado deseando desde que nos vimos.


dijous, 8 de maig del 2014

10

A mediados de primavera, mi época favorita del año. Era medio día y yo estaba con mis amigos en la piscina de uno de ellos. Hacía un día estupendo. Se estaba genial tomando el sol.
Aunque para mi gusto, aún estaba fría el agua de la piscina.
Esa misma noche teníamos un fiesta en un local de un amigo. Y vendrían un par de conocidos y conocidas del chico del local. Venían de vacaciones de Barcelona.
Pasamos el día en la piscina y después cada uno se fue a su casa a ducharse y prepararse para la fiesta.
Mi hermano y yo cogimos el coche y nos fuimos a casa. Ya que vivíamos juntos.
Él se llamaba Andreu y yo Daniela, pero todos me llamaban Dani.
Se empezó a duchar él mientras que yo escogía mi ropa y preparaba las cosas.
Después me duché yo. Me vestí y fuimos hacía el coche para ir al bar donde habíamos quedado para cenar todos antes de la fiesta.
Estuvimos cenando y bebiendo cañas. Sobre las 12.40 fuimos hacía el local andando. Estaba al lado del bar.
Fuimos a saludar a nuestro amigo y estuvimos allí con él ya que aún no había mucha gente.
Estuvimos bebiendo copas y hablando un rato. Pasado un rato vinieron los amigos de Barcelona.
Fueron a saludar a mi amigo y se juntaron con nosotros. Eran bastante simpáticos y parecían buena gente.
Había una chica del grupo que no paraba de mirarme. Yo no sabía como tomármelo así que intentaba pasar. Ya que a mi me gustaban las chicas.
Y ella me llamaba bastante la atención. Iba con un vestido verde y marrón, algo hippie, que le hacía un bonito escote y unas sandalias marrones.
Necesitaba salir a tomar el aire un rato ya que me había subido bastante el alcohol.
Laura, que era mi amiga, con quien siempre estaba. Salió a fuera conmigo y nos fumamos un cigarro.
Al cabo de un rato volvimos a entrar y nos pusimos a bailar un rato.
Aquella chica seguía sin quitarme el ojo de encima, así que me acerqué y le dije que si quería una copa. Me dijo que sí.
Se llamaba Irene. Empezamos a bailar. Ella me llamaba Dani y se dirigía a mi como si fuese un chico. A mi no me importaba, ya que no era ni la primera ni la ultima vez que me pasaba, además que yo no me consideraba ni hombre ni mujer. Así que no le di importancia.
Entre baile y baile nos empezamos a besar y estuvimos así casi toda la noche.
Ellos ya se iban, así que nos despedimos y quedamos en que ya nos diríamos cosas.
Al día siguiente quedamos con el grupo de Barcelona y nosotros para ir de tapas por la noche y así veían un poco el centro.
Mi hermano y yo fuimos andando hacía allí, ya que estaba cerca.
Esperamos a que llegasen todos y dimos una vuelta. Íbamos de bar en bar tomando tapas y pasándolo muy bien.
En uno de los bares, nos sentamos y en medio de una conversación un amigo suyo se dirigió a mi como una chica, entonces Irene quedó mirándome sorprendida, se levantó y salió a fuera.
Yo miré a su amigo con cara de enfada. Y él me dijo que merecía saberlo.
Me levanté y fui detrás de ella.
Estaba a fuera en un portal casi llorando.
Al principio no quería ni mirarme pero al final se decidió a escucharme.
Le dije que lo sentía mucho por no haberle sido sincera del todo. Pero que ella me gustaba.
Ella me dijo que pasó una noche genial y que yo también le gustaba, pero que no podía ser, que no tenía nada en contra pero que le gustaban los chicos.
Se levantó del portal y se fue hacía a dentro.
Yo me quedé ahí sentada, bastante mal la verdad. No tenía ni idea de qué hacer.
Saqué el tabaco y me lié un cigarro.
Al poco rato salieron todos del bar y pensaban continuar paseando. Pero yo no tenía ganas en ese momento, así que me despedí y dije que ya nos veríamos. Irene miraba al suelo.
Laura me cogió del brazo y me dijo que si quería que fuese conmigo a casa y yo le dije que no importaba que prefería estar sola.
Pero aún así vino conmigo.
Al llegar a casa, salimos a la terraza y estuvimos hablando. Menos mal que siempre estaba Laura que sabía como hacerme sentir mejor. Era la mejor amiga que podía tener.
Ya se hacía de noche y mi hermano llegó a casa con su novio.
Así que acompañé a Laura a su casa en coche.
Llegué a casa de nuevo, me duché y me fui a la cama.
Pasaron tres días y nos llamó Miqui, que era el chico del local. Nos dijo que daba una mini fiesta en su chalet que haría de DJ y que si íbamos.
Por supuesto dijimos que sí.
Llegó el día y ya era casi la hora, así que cogimos el coche y fuimos hacía allí.
Estuvimos con Miqui hablando y disfrutando de la fiesta que había montado.
Había muy buen rollo y estaba muy bien todo. Lo estaba disfrutando bastante, a pesar de que de vez en cuando necesitaba buscar con la mirada a Irene.
Me senté un rato en las hamacas de al lado de la piscina a fumarme un cigarro y tomar el aire.
Estuve pensando en acercarme a Irene aunque sabía que no debía.
Volví a entrar y de repente me agarró una chica que había por allí y empezó a bailarme. Así que le seguí el rollo.
Todo el rato me abrazaba y me besaba por el cuello. No se despegaba de mi, y a mí la verdad es que no me gustaba mucho.
Alcé la vista y vi que Irene nos estaba mirando y cuando me vio mirándola me puso cara de decepción y se fue hacía a fuera.
Yo me despegué de la otra chica y me fui en busca de Irene.
La vi sentada en el borde de la piscina y le pregunté que si quería un cigarro y me dijo que sí.
Estuvo callada todo el rato. Le dije que si se bañaba conmigo y me dijo que no le apetecía.
Yo le dije que respetaba que no quisiera nada conmigo pero que podíamos ser amigas.
Ella me dijo que no podía ser mi amiga, que no podía olvidar lo que pasó.
Entonces yo le dije que por qué no intentaba estar conmigo. Y me dijo que no podía, que le gustaban los chicos.
Entonces me levanté y me fui a dentro, me serví una copa y me senté en el sofá con mi hermano y su novio.
Y les conté lo que me había dicho Irene. Mi hermano me dijo que le dejase tiempo que era normal que actuara de esa manera. Y yo lo entendí.
Al rato apareció la chica que se me había puesto a bailar anteriormente y se sentó encima mio.
Yo estaba un poco bebida y me daba un poco igual todo. Así que no le dije nada.
Aquella chica me empezó a besar y yo le seguí.
Pasado un rato le dije que necesitaba ir al servicio y me dijo que me acompañaba pero yo le dije que no.
Me levanté del sofá y fui. Había cola. Estaba Irene delante mio, esperando también. No me dirigió la palabra.
Era su turno y cuando fue a cerrar la puerta abrí la puerta y me cerré con ella.
Me dijo que me saliese y yo le pregunté que por qué no me hablaba ni si quiera.
Ella me miró enfadada y me dijo que para qué si me había visto con la otra chica. Yo no entendía nada, no quería nada conmigo porque se suponía que no le gustaban las chicas pero se enfada si me veía con otra.
Así que le pregunté que de qué iba esto.
Ella me dijo que no podía evitarlo. Me abrió la puerta y me pidió que por favor saliese.
Entonces salí y esperé a que terminase para entrar yo.
Ya era bastante tarde y la gente se iba ya del chalet. Nos despedimos de Miqui y de los demás y nos fuimos a casa. Dejé a mi hermano en casa de su novio y me fui hacía casa.
Cuando ya estaba en la cama recibí un mensaje de Irene diciendo que sentía su comportamiento, pero que la tenía que entender.
Yo no le contesté.
Al mañana siguiente me desperté, hice las tareas de la casa y me puse a hacer algo para comer.
Después de comer me puse en la hamaca de la terraza y me quedé dormida.
Sonó mi móvil y me desperté. Era Miqui, me dijo a ver si me apetecía ir al día siguiente de excursión con ellos. Y le dije que sí.
Al día siguiente fui a buscar a Laura y fuimos hacía donde habíamos quedado.
Mi hermano llegó en el coche de su novio. Y aún faltaban por venir un par. Así que estuvimos esperando mientras mirábamos el camino que íbamos a coger y demás.
Cuando ya estábamos todos empezamos a andar.
Era un recorrido fácil y no muy pesado, ya que hacía bastante calor.
Llegamos a un mirador muy bonito que había y decidimos parar un rato para descansar y ver las vistas.
Se veía la isla de Formentera, era precioso.
Yo me senté y me puse a hacer fotos. Bebí un poco de agua y seguimos el trayecto. Ya quedaba poco para llegar.
Mientras que seguíamos andando Irene se acercó y me preguntó que por qué no le había contestado al mensaje. Yo le dije que la entendía pero que no tenía nada que decirle.
Se quedó callada mientras continuamos andando.
Finalmente llegamos y nos pusimos en unas mesitas que había de madera para comer.
Estábamos agotados, así que comimos tranquilamente y nos quedamos allí descansando.
Laura y yo fuimos al baño que había. Irene nos dijo que la esperásemos que venía también.
Estaban casi todos ocupados así que Laura entró en uno e Irene y yo esperamos.
Ella me miraba todo el rato pero no me dirigía la palabra.
Cuando habíamos ido todas al baño volvimos a las mesas. Estuvimos jugando a las cartas un rato.
Empezaba anochecer, así que decidimos bajar antes de que estuviese oscuro.
Llegamos a los coches y Laura propuso ir a la playa al día siguiente pero estaban muy cansados y dijeron de ir a tomar algo por la noche mejor, así descansaban.
Nosotras dijimos que era buena idea, pero que igualmente iríamos por si alguien se quería apuntar, que nos dijese cosas.
Cogimos el coche y dejé a Laura en su casa.
Mi hermano y su novio vinieron a casa. Y cenamos los tres juntos. Pusimos una película pero me dormí en el sofá. Estaba agotada.
A la mañana siguiente me desperté y preparé las cosas para ir a la playa. Mi hermano ya había preparado la comida.
Llamé a Laura y quedamos en que nos veíamos allí.
Al llegar aparcamos y fuimos hacía la calita. Laura ya estaba allí.
Miqui llamó y dijo que también vendría. Así que esperamos a que llegasen.
Vimos a Miqui llegar e iba con Irene. Laura y yo nos miramos y nos quedamos asombradas.
Nos saludamos todos y fuimos a coger sitio en la arena.
Colocamos las cosas y nos pusimos a tomar el sol.
La verdad estuvo bastante bien, había un ambiente más relajado e Irene hablaba más conmigo.
Nos bañamos un rato y comimos.
Tampoco nos íbamos a quedar hasta muy tarde ya que habíamos quedado con los demás para tomar algo después.
Teníamos que aprovechar los días de vacaciones al máximo.
Después de comer estuvimos un rato más y empezamos a recoger.
Mi hermano y su novio se iban en el coche con Miqui ya que el novio de mi hermano vivía al lado de él y tenían las cosas en su piso.
Irene me preguntó si quería que me acompañase en el coche así no iba sola. Yo me quedé unos segundos callada, alucinando. Y le dije que sí.

Fuimos hacía el coche y cogí el camino hacía la casa donde se alojaba con los demás.
Me miró y me dijo que no hacía falta que la dejase allí que podía ir a mi casa si no me importaba, ya que luego íbamos con los demás y así no daba tanta vuelta.
Yo le dije que no me importaba que podía venir tranquilamente.
Aparqué, sacamos las cosas del coche y fuimos hacía mi casa.
Le dije que si tenía ropa para ducharse y me dijo que sí. Así que le dejé que se duchase ella primero, mientras que yo ordenaba las cosas de la playa.
Terminó de ducharse y se continuó arreglando en mi habitación. Yo cogí mi ropa y fui a ducharme.
Al salir de la ducha vi que ella estaba en el sofá y le ofrecí algo para beber o comer. Y como aun faltaba un rato para salir, nos bebimos una cerveza.
Salimos a la terraza a fumar un cigarro. Y sin más se acercó y me besó. Se apartó y me dijo que lo sentía.
Yo le acerqué a mí y la empecé a besar. Ella continuó.
Le desabroché la chaqueta y le metí la mano por debajo del jersey, le acariciaba despacio.
Ella se dejaba, así que continué y le desabroché el cinturón, empecé a meterle la mano por debajo del pantalón, pero me cogió la mano y me dijo que aún no estaba preparada para eso.
Yo lo entendía perfectamente así que paré.
Me beso y me dijo que quería intentar algo conmigo pero que debía ser paciente. Y por supuesto le dije que sí.
Fuimos al coche y nos dirigimos a donde habíamos quedado con los demás.
En el coche me dijo que por favor delante de sus amigos no hiciese nada por ahora, además que el chico que le dijo que yo era una chica le iba detrás. Y yo le dije que estuviese tranquila.
Aparcamos y fuimos allí. Aun faltaban algunos así que esperamos.
Laura me preguntó que qué había pasado y yo le hice un gesto de que no dijese nada y que ya le contaría.
Estábamos todos, fuimos al restaurante y nos sentamos a mirar la carta y demás.
En la mesa, el chico que le iba detrás a Irene, que por cierto se llamaba Toni, le preguntó que cómo que había ido a la playa.
Irene le dijo que le apetecía pasar el día en la playa. Toni se quedó callado.
Empezamos a cenar y estaba todo muy bueno.
Había un poco de tensión entre Toni e Irene. Pero todos pasábamos de meternos en líos.
Al terminar de cenar pedimos el postre y mientras esperábamos a que llegase salí a fuera a fumar con Laura. Irene también quiso venir.
Yo le pregunté que qué rollo se traía con Toni. Y me dijo que él siempre había ido detrás suya pero que ella nunca a querido nada con él.
Y por eso tampoco quería hacer nada delante de él. Que por los demás en verdad no pasaba nada, ya que tenían muy buen rollo y no tenían ningún problema.
Y Laura de la nada dijo que si entonces nos habíamos liado.
Nos echamos a reír las tres. Y le dijimos que sí.
Después de haber fumado entramos, pero antes de yo entrar Irene me cogió del brazo y me besó.
Nos sentamos y tomamos el postre.
Acabamos, dimos una vuelta y nos fuimos a casa.
Al llegar a casa me fui directamente a la cama y me dormí.
Al día siguiente me levanté, desayuné y me fui a hacer la compra al supermercado.
Llegué a casa, hice la comida y comimos mi hermano y yo.
Después de comer me fui a la terraza a descansar, estaba cansada de estos días y quería estar relajada sin hacer nada.
Sobre las 20.00h tocaron a la puerta y fue Andreu a abrir, me levanté y era Irene que preguntaba por mi. La hice pasar.
Le di un beso y le pregunté que qué hacía por aquí. Y me dijo que le apetecía verme un rato.
A mí me encantó verla en casa.

Le dije que me iba a duchar un segundo y que ahora venía, que había estado tomando el sol todo el día.
Se sentó en las sillas de a fuera mientras se tomaba una cerveza con mi hermano.
Bajé y me tomé una cerveza con ellos, mientras que hablábamos.
Irene iba guapísima. Con un jersey de tirantes y otro encima que se dejaba caer por un lado y una falda cortita.
No podía dejar de mirarla.
Propuse pedir algo de cenar para comer en casa, Irene dijo que sí y Andreu me dijo que el se iría a casa de su novio a cenar.
Entró en casa para ducharse y yo a llamar al chino para la cena.
Antes de ir Andreu se acercó a mí y me dijo bajito, que dormiría en casa de su novio y así teníamos la casa sola, y me guiñó un ojo.
Yo me eché a reír y le di las gracias.
Mientras esperábamos que trajesen la cena, pusimos la mesa dentro de la casa y encendimos la televisión.
Yo me tumbé en uno de los sofás que había. Irene se sentó encima mío y me besaba muy despacito. Yo le acariciaba la cara, era muy bonita, me encantaba toda ella.
Andreu bajó y se despidió de nosotras.
A los pocos segundos llamaron a la puerta, ya estaba la cena.
Abrí, pagué y me dieron la comida. La preparé y empezamos a cenar.
Estaba muy a gusto, con una buena cena, y junto con la chica que deseaba estar.
Aunque una parte de mí sabía que en unos días se iría otra vez , pero tenía que aprovechar los días que quedaban.
Terminamos de cenar y saqué una botella de alcohol para tomar un chupito.
Fuimos a la terraza a fumar y sacamos la botella.
Mientras fumábamos le dije que se sentara encima mío.
Se giró hacía mi y nos besamos, continué por su cuello poco a poco, ella me tocaba por debajo del jersey.
Le pregunté que si quería ir a dentro. Y algo nerviosa me dijo que sí.
La cogí y la entré a dentro, la tumbé en el sofá y continué besandole poco a poco por todo.
Se quedó en falda y le acaricié las piernas lentamente.
Ella me quitó el jersey y también me tocaba despacio. Bajé por su ombligo con mi lengua y ella me pidió que siguiera.
Acabamos haciéndolo en el sofá.


dilluns, 17 de març del 2014

9

Después de casi un año y medio de reflexión y tiempo para mi, volví a Mallorca.
Sinceramente echaba de menos mi isla y mi gente y decidí regresar y continuar mi vida.
Al llegar a casa mis gatos se sentían extraños, pero era normal, había tiempo para volver a acostumbrarse.
Empecé a colocar algunas de las cosas más imprescindibles y algo de ropa. Y así poco a poco iría re-ordenando los demás días.
El mismo día que llegué me llamó mi mejor amiga, Esther, a ver si me apetecía ir a tomar algo con los amigos.
Y yo por supuesto dije que sí. Deseaba verlos.
Estuve comiendo en mi casa y después me fui a casa de mis padres, que no vivían muy lejos de mi casa.
Y estuve toda la tarde con ellos, poniéndonos al día y demás.
Llegó casi la hora de ir a tomar algo, así que fui a mi casa, me duché y fui a donde habíamos quedado.
Aparque cerca del Pub y fui andando hasta allí. Ya estaban algunos amigos esperando.
Nada más verlo vinieron a darme un abrazo. Estaban impacientes y me preguntaban.
Yo estaba muy contenta de volver a estar con ellos. Sobre todo con Esther.
Al estar todos, entramos. Estuvimos hablando, contándonos las cosas y riendo, como siempre.
Aunque no estaba Mireia, mi ex, uno de los mayores motivos por el cual me fui.
Pero bueno mejor que las cosas fueran poco a poco. Más teniendo los amigos en común.
Se iba haciendo tarde y yo estaba bastante cansada del viaje así que decidí irme a casa.
Esther, Jaume y Adri también salieron a buscar el coche conmigo. Quedamos en que nos iríamos llamando. Ya que era verano y solíamos ir a la playa a menudo todos y quedábamos bastante.
Llegué a casa, me aseé y me fui directa a la cama. No tenía que preocuparme de levantarme pronto.
Estaba de vacaciones ya que me dedicaba a entrenar a un equipo de fútbol femenino y también era la encargada de socorrer a los jugadores lesionados de varias categorías.
Al día siguiente me levanté algo tarde, había recuperado todo el cansancio. Me puse a ordenar algunas cosas que quedaban aún hasta la hora de comer.
Comí tranquilamente viendo la televisión y recogí la cocina. Me duché y me fui a hacer la compra.
Llamé a Esther a ver si le apetecía venirse a la playa un rato. Y me dijo que sí.
Estuvimos hablando más íntimamente, ya que estábamos solas y podíamos hablar más.
Me preguntó que si había tenido alguna pareja o algo así allí. Y le dije que lo único que había tenido habían sido rollos, y que era lo que seguía buscando por ahora.
Me preguntó que cómo llevaba el tema de Mireia. Le dije que bien, que ya lo tenía superado y que me había sentado genial estar fuera yo sola este tiempo.
Esther me contó que tampoco tenía pareja de momento, pero que estaba conociendo a una chica y que por ahora iba bien la cosa. Yo me alegré por ella.
Me contó que su hermana, Paula, que siempre había estado interesada en mi, le preguntaba mucho por mi.
Así que le dije que ya le llamaría para tomar algo.
Paula era muy guapa y físicamente me atraía muchísimo. Pero me frenaba un poco su edad ya que hacía poco había dejado de ser menor y se notaba bastante en como era.
Además de que yo era su entrenadora de fútbol y por aquel entonces estaba con Mireia.
Que quizás uno de los motivos con más peso era que siempre discutíamos por esas cosas, era bastante celosa y posesiva y yo me agobiaba enseguida.
Ya era casi de noche así que empezamos a recoger y nos fuimos cada una a nuestra casa.
A la mañana siguiente acabé de ordenar las cosas y me puse a hacer algo de comer.
Y me preparé la mesa en la terraza. Comí allí disfrutando del día tan agradable que hacía.
Cuando estaba recogiendo la cocina me llamó Esther, a ver si quedábamos mañana para comprarle el regalo de cumpleaños a Adri, que era en dos días. Así que quedamos.
Recibí un mensaje y era Paula. A ver si tomábamos algo hoy por la noche.
Yo me lo estuve pensando un buen rato y al final accedí.
Después de haberme duchado y arreglado para ir, fui al coche y recogí a Paula en su casa.
La verdad es que iba guapísima y tenía un cuerpazo. Se subió al coche y me dio un beso en la mejilla, mientras que me decía que se alegraba de verme.
Paula iba con una falda corta de rayas, con una camiseta de tirantes y otra encima cortada, dejando ver sus hombros y con el pelo recogido. Estaba increíble y siempre me había encantado su estilo, bastante hippie.
Le pregunté dónde quería ir. Y me dijo que le daba igual, que lo que le importaba era la compañía.
Yo la miré y me reí.
Fuimos a un bareto que había por el centro de la ciudad.
La verdad que estuve muy agusto con ella, estuvimos hablando tranquilamente y pasándonoslo bien.
Pero se iba haciendo tarde así que la llevé a su casa. Y se despidió con un beso casi rozándome los labios.
Al llegar a casa me tumbé en el sofá a ver un rato la televisión y después me fui a la cama.
A la mañana siguiente, me desperté, estuve en casa, hice la comida y recogí.
Después de estar un rato en el sofá me duché y me fui al centro, donde habíamos quedado todos para comprar el regalo.
Llegué y estaban un par y entre ellos estaba Mireia, no supe muy bien como reaccionar pero me acerqué y le saludé con dos besos.
En realidad no fue para tanto.
Cuando ya estábamos todos, fuimos a mirar tiendas.
Esther me preguntó que cómo había ido ayer con su hermana. Y le conté un poco.
Ella me preguntó que si me molestaba que mañana viniese al cumpleaños de Adri. Y yo le dije que no, que en absoluto.
Después de habernos recorrido todas las tiendas al fin encontramos un jersey, una mochila de excursión que le hacía falta y unos zapatos.
Al terminar fuimos a tomar algo por el centro.
En el bar Mireia se dignó a hablarme y me preguntó que cómo me había ido todo este tiempo. Y yo le conté resumidamente un poco todo.
La verdad estuve agusto hablando con ella. Y por lo que pude notar, ella también. Y me alegraba mucho de que así fuese.
Nos fuimos todos a casa y quedamos en que ya nos veríamos mañana en la casa de Adri.
Al día siguiente me desperté y fui a comprar. Hice la comida y me puse a tomar el sol en la terraza hasta la hora de ducharme y arreglarme.
Estaba super bien, me encantaba tomar el sol y estar a mi aire. Además que veía a mis gatos por la terraza jugar y me hacían sentir feliz.
Tenía ganas de que fuese por la noche, de estar todos juntos.
Se iba acercando la hora, así que recogí la terraza y me fui a la habitación a escoger la ropa.
Me duché y fui hacia el coche. Quedé en que recogería a Esther y a Paula, así no llevábamos tantos coches.
Y llegamos a la casa de Adri.
Estaban casi todos ya. La mesa estaba preparada con un picoteo para empezar.
Nos fuimos sentando así como íbamos llegando.
Estuvimos hablando y cenando tranquilamente como siempre.
Habíamos terminado de cenar, así que sacamos la tarta para el postre, así Adri sopló las velas.
Le cantamos y le dimos los regalos. Que por cierto le gustaron mucho.
Con la tarta Adri sacó la bebida alcohólica, ya que teníamos pensados quedarnos en su casa bebiendo, con música y demás.
Empezamos a beber y a jugar a las cartas, nos echábamos unas risas.
Pero Paula se pegaba un montón a mi, y además que ya íbamos todos con unas copas de más.
Yo no me enfadaba por eso, pero estaban todos y tampoco era cuestión de hacer nada.
Además que Mireia no me quitaba ojo de encima y me sentía un poco agobiada.
En un momento dado salí a la terraza a fumar un cigarro tranquilamente con Esther.
Los demás estaban jugando, otros bailando, etc.
Le comenté a Esther lo que sucedía. Y me dijo que si se la llevaba a casa. Yo le dije que tampoco hacía falta eso pero que no bebiese más.
Entré a la casa y fui al servicio. Estaba ocupado, así que esperé en la puerta.
Abrieron y era Paula, me sonrió y me preguntó si iba a entrar.
Le dije que sí, que a eso estaba esperando. Me cogió de la mano y entramos en el baño.
Yo le dije que no era una buena idea. Y ella me decía que sí, que no lo diría a nadie.
En realidad yo me moría de ganas ya que me atraía muchísimo pero sabía que no debía.
Se acercó a mi boca y la empecé a besar y a quitarle el jersey rápidamente, deseaba su cuerpo.
Y cuando estaba dispuesta a todo, tocaron a la puerta. Se vistió corriendo y abrimos.
Menos mal que era Esther. Se quedó sorprendida y después se empezó a reír. Yo le dije que no comentase nada y fuimos donde estaban todos.
Fui a la terraza a fumar, necesitaba calmarme un poco. Mireia salió también.
Me preguntó si me había acostado con Paula. Yo la miré asombrada y le dije que no.
Aunque realmente ojala hubiese sido que si.
Le dije que por qué me preguntaba eso. Y me dijo que me miraba de una forma especial y que aparte habíamos estado en el baño un rato.
Yo me eché a reír y le dije que no.
Ya era tarde y casi todos se iban a casa. Esther también estaba cansada, así que decidimos irnos.
Nos despedimos de Adri y fuimos hacía el coche.
A la mañana siguiente me levanté casi a las 14.00h. Me hice algo rápido para comer y me tumbé en el sofá.
Estaba agotada de ayer y con resaca.
Sobre las 19.30h recibí un mensaje de Mireia, a ver si me apetecía cenar con ella.
Y la verdad es que sí me apetecía. Así que quedamos sobre las 21.00h en un restaurante del centro.
Aparqué por donde pude y me dirigí allí. Ella tardó un par de minutos en venir.
Entramos y pedimos la cena. La verdad es que pensaba que sería un poco incomodo al principio, pero estuve bastante bien, como siempre.
Ella estaba muy simpática y como al principio de conocernos, y eso me gustaba.
A parte que iba guapísima vestida. Con un vestido bastante sexy e informal.
Al terminar de cenar pedimos la cuenta y nos fuimos a dar un paseo.
Le dije que si le apetecía ir a algún otro lugar, que tenía el coche por el centro.
Me dijo que sí, que donde yo quisiera.
Fuimos al coche y la llevé arriba de una montaña, donde había unas vistas muy bonitas y se estaba muy tranquilo.
Salimos y nos fumamos un cigarro apoyadas en el coche.
Me preguntó mientras se reía, que si la había traído allí con intención de acostarme con ella.
Ya que la gente que solía ir a esos sitios era para eso.
Yo me empecé a reír y le dije que por qué no.
Entonces ella se quedó mirándome y yo me acerqué y la empecé a besar.
Ella me seguía, así que continué. Le bajé los tirantes del vestido y rocé mis labios con su cuerpo.
La cogí y la senté en el capó. Fui recorriendo sus piernas con mis manos, le subí el vestido y la tumbé. Estuvimos horas haciéndolo allí.
Hicimos un cigarro dentro del coche y la dejé en su casa.
Al día siguiente, recogí un poco, fui a comprar al supermercado e hice la comida.
Llamé a Esther a ver si le apetecía ir un rato a la playa. Y me dijo que sí.
Habíamos quedado allí directamente.
Mientras tomábamos el sol le conté lo que pasó ayer. Se quedó a cuadros, no se lo creía al principio.
Me preguntó si sentía algo otra vez. Y le dije que algo sí que sentía, pero que no quería nada con ella ni con nadie, que simplemente pasó.
Esther me dijo que lo suyo sería hablarlo también con Mireia, por si creía que había algo más.
Y en realidad tenía razón. Así que le envié un mensaje para hablar por la noche al día siguiente.
Al cabo de un rato me contestó y me dijo que sí. Quedamos en su casa.
Yo le pregunté a Esther por su chica y me estuvo contando un poco. Me dijo que si mañana me apetecía ir a la playa con ellas y con Paula. Le dije que sí, así conocía a la chica de Esther.
Ya estaba anocheciendo y nos fuimos cada una a casa.
En casa me hice la cena y me quedé viendo una película en la televisión.
A la mañana siguiente me desperté un poco pronto y preparé las cosas para pasar el día en la playa.
Cogí el coche y me fui a la playa donde habíamos quedado.
Me tumbé en la toalla y estuve esperando a que llegasen.
Al poco tiempo ya estaban allí. Esther me presentó a su chica, se llamaba Andrea.
Nos tumbamos a tomar el sol. Yo estaba super relajada, en buena compañía.
Pasaron las horas y me estaba derritiendo por el sol , así que me levanté y me fui al agua, Paula se vino conmigo.
Nos metimos en el agua, estaba genial la verdad y muy tranquilita.
Estuvimos hablando y me dijo que le hubiese gustado acabar lo que empezamos el otro día.
Yo la miré y le dije que me había quedado con las ganas...
Salimos a la arena para secarnos un poco antes de comer.
Al cabo de un ratito empezamos a preparar las cosas para comer.
Después de comer, me hice un cigarro y me tumbé en la toalla a fumar relajadamente.
Paula me pidió que le echase crema. Y por supuesto le dije que sí.
Se tumbó y empecé a echársela por la espalda. Tenía un cuerpazo increíble y solamente deseaba que fuese mio.
Al terminar ella me dijo que me tumbase que ahora me echaría ella. Me puso por la espalda mientras que me acariciaba lentamente y después me di la vuelta y se sentó encima mio para ponerme crema por delante. Me tocaba mientras que me miraba con cara de deseo, y yo no me podía aguantar más, encima tenía su pecho al descubierto y no podía dejar de mirarlo.
Esther y Andrea se fueron un rato a nadar y nos quedamos ella y yo solas.
Yo cogí de la cabeza a Paula y la acerqué a mi boca, la besé y le dije que me moría de ganas de hacérselo.
Ella empezó a meterme la mano por debajo del pantalón del bañador y le dije que aquí no.
Entonces ella me dijo que no podía aguantar más.
La cogí de la mano y me la llevé al agua, detrás de unas rocas que no había nadie.
La subí encima mía y le metí la mano en el biquini, mientras que nos besábamos. Luego empezó ella por debajo de mi pantalón y así terminamos.
Salimos del agua y nos tumbamos en la toalla, saqué una cerveza y me lié un cigarro.
En realidad deseaba muchas más cosas con ella, pero no era el sitio más indicado.
Esther y Andrea ya estaban en la toalla y Esther preguntó que dónde habíamos ido.
Paula y yo nos reímos y le dije que habíamos estado por las rocas.
Esther me miro y se echo a reír, ya se lo había imaginado.
Paula se acercó a mi toalla y me dijo al oído que eso solo había sido el principio.
Sinceramente me encantaba la idea, me volvía loca su cuerpo... pero también le daba vueltas, ya que era más pequeña y en breves empezaría la temporada de fútbol, y yo era su entrenadora y no quería ningún lio, además que ahora estaba de buen rollo con Mireia.
Poco a poco el sol se iba escondiendo así que recogimos y nos fuimos hacía el coche.
Cada una se fue a su casa. Yo no me acordaba y había quedado para hablar con Mireia.
Así que llegué a casa y me duché corriendo, me vestí y fui hacía el coche otra vez.
Llegué a su casa y toqué a la puerta.
Me abrió la puerta. Iba con un jersey de tirantes largo y la ropa interior, que a penas le cubría las piernas.
Yo me quedé un poco cortada. Me dijo que se estaba vistiendo, que pasara al salón. Y eso hice.
Desde su habitación me ofreció algo para beber. Y le dije que si tenía una cerveza fresquita.
Se sentó en el sofá y me dio la cerveza. Ella se trajo otra.
Antes de nada me dijo si quería cenar ahí ya que era un poco tarde. Y le dije que me parecía buena idea.
Así mientras llamamos y esperábamos a que lo trajesen, empezamos a hablar.
Le pregunté que qué había significado lo de la otra noche. Me contestó que simplemente estábamos a gusto, hacía tiempo que no nos veíamos y surgió. Que sí, que había sentido algo y que le gustó pero que no significaba que quisiera volver conmigo ni nada así.
La verdad, me encantó escuchar eso. Sinceramente era tal y como yo lo pensaba.
Así que le dije que estaba totalmente de acuerdo.
Además me dijo que desde que me fui Paula se había quedado bastante mal y que estaba mucho por mi.
Aprovechando que sacó el tema, le conté lo que había pasado estos días con ella. Y la verdad no le sorprendió en absoluto. Me dijo que se notaba mucho que iba a por mi.
Yo me eché a reír.
Empezamos a preparar la mesa en la terraza. Hacía una noche estupenda.
Tocaron al timbre.
Ya habían traído la cena. Habíamos pedido comida china.
Tenia mucha hambre la verdad. Así que lo pusimos en la mesa y empezamos a cenar.
Me sentía muy bien pero a la vez rara. Tenía una sensación extraña por la situación. 
Pero me encantaba sentirla. Me recordaba al principio cuando empezábamos a conocernos.

Terminamos de cenar y ella sacó un helado para tomar de postre.
Sacó un par de cervezas más. Yo le dije que sería la última, que tenía que conducir.
Se levantó y se encendió un cigarro apoyada en la barandilla.
Yo me acerqué, la cogí por la cintura y le besé en el cuello. Ella se giró y me besó.
Me preguntó que si me había quedado con ganas de más, después de la otra noche.
Me reí y le dije que sí, pero que mejor dejarlo para el próximo día.
Ella me volvió a besar y me dijo que le parecía bien, pero que me currase más el sitio.
Nos reímos las dos.
Le ayudé a recoger los platos y demás y me fui ya hacía casa.
Nada más llegar, me puse cómoda, me aseé y me fui a la cama.
Al día siguiente me levanté y me fui al supermercado a comprar. Al llegar a casa hice la comida.
Después de comer me puse en la terraza a preparar los papeles y demás para empezar la nueva temporada. Quedaba una semana.
Estuve haciendo cosas hasta que anocheció. Me fumé un cigarro y me fui a duchar.
Me puse cómoda y preparé la cena. No me apetecía salir de casa. Así que cene tranquilamente viendo una película en el sofá.
Tenía una cacao en la cabeza, por una parte no dejaba de pensar en como estaba con Mireia y por la otra parte pensaba en la situación que tenía con Paula, que tampoco me desagradaba. Pero tampoco podía estar así mucho más tiempo.
Esa misma noche me quedé dormida en el sofá.
Al día siguiente había quedado para ir a la playa con un par de amigos, entre ellos estaba Esther y Mireia.
Pasé a buscar a Mireia y fuimos hacia la playa.
Pasamos el día allí, comimos y estuvimos bañándonos y jugando a volley.
Esther y yo estuvimos hablando un rato a solas y le expliqué lo que me pasaba.
Ella siempre me da buenos consejos y me apoya en todo.
Me dijo que con Mireia fuese con calma, para que no me sucediese lo que ya nos pasó y que con Paula no llegaría muy lejos.
Pero que eso era decisión mía.

Después de un rato hablando, decidí esperar un poco a ver como iban las cosas y no agobiarme tan rápido.
Ya estábamos cansados de estar en la playa así que decidimos recoger e irnos a casa.

Mireia y yo acompañamos a Esther a su coche y quedamos en que ya nos diríamos cosas.
Ella y yo nos fuimos hacía el coche. Nos sacudimos la arena que llevábamos aun y guardamos las cosas en el maletero.
Íbamos de camino a su casa, ya que tenía que acompañarla.
Mireia me dijo que si me apetecía comer algo y hacer unas cervezas por el centro.
La verdad es que me apetecía mucho. Le dije que sí. Pero que antes iría a casa a dejar las cosas y ducharme.
Quedamos en que después de ducharme pasaría a recogerla.
Al llegar a casa les di de cenar a mis gatitos. Vacié la mochila y me fui al cuarto de baño a ducharme.
Cuando terminé le envié un mensaje a Mireia y me dijo que ya estaba lista.
Fuimos a un bar a picar algo y a beber cañas.
Al cabo de un rato me empezó a sonar el móvil, era Paula.
Me dijo que si me apetecía dar una vuelta, que me echaba de menos y que aun teníamos algo pendiente.
Yo le dije que ahora no podía quedar y que ya hablaríamos.
En ese momento solo me apetecía estar con Mireia y se me olvidaba por completo lo demás.
Salimos del bar y dimos una vuelta, pasamos por un parque y nos sentamos un rato allí, a fumar un cigarro.
Se sentó encima mía y me empezó a besar. Estuvimos un buen rato besándonos.
Volvimos hacía el coche y la dejé en su casa. Me bajé y le acompañé en el portal. Al despedirnos, la cogí y la besé. Ella me dijo que le había gustado mucho estar conmigo.
Llegué a casa y al poco rato me quedé dormida.
Estábamos ya a sábado. Sólo quedaban dos días para empezar de nuevo a entrenar a las chicas.
Aunque me apetecía mucho, estaba muy bien de vacaciones.
Desayuné en la terraza con mis gatitos, relajadamente, aprovechando el buen día que hacía.
Después de a ver estado tomando el sol fui a hacerme algo para comer.
Mientras estaba en la terraza comiendo me sonó el móvil, pero no lo cogí. Era Paula.
Me estuvo llamando varias veces, pero yo no tenía ganas de cogerle el móvil.

Recogí la mesa y la cocina y me tumbé un rato en el sofá.
Volvió a llamar Paula, así que esta vez se lo cogí. Quería quedar conmigo un rato y me invitó a su casa. Le dije que sí. Así hablábamos las cosas.
Me duché, me vestí y fui a su casa.
Toqué a la puerta y me abrió ella. Fui a saludar a Esther que estaba con su novia y yo fui a la habitación de Paula.
Me senté en su cama y le dije que antes de todo teníamos que hablar. Le expliqué que me gustaba y que me atraía muchísimo pero no quería ninguna serie de problemas en el fútbol y que además no quería nada serio con ella.
Ella me dijo que tampoco buscaba nada serio y que por lo del fútbol no me preocupase que no diría nada.
Después de contestarme se levantó de la silla, me echó para atrás y se sentó encima mía.
Empezó a besarme en los labios y poco a poco bajaba por mi cuello. Me quitó el jersey y el sujetador y continuó besándome por el pecho, me desabrochó el cinturón y me bajó los pantalones y la ropa interior y siguió con su boca.
Pasadas unas horas, tocaron a la puerta. Era Esther, preguntó si pedíamos algo para cenar allí. Y dijimos que sí.
Nos pusimos decentes y fuimos al comedor con Esther y su novia.
Yo estaba muy pensativa. Me fastidiaba bastante que pudiese hacer conmigo lo que quisiese Paula, pero era incapaz decirle que no a ella cuando se trataba de sexo.
Al poco tiempo llegó la comida que habíamos pedido. Estuvimos mirando una película mientras cenábamos.

Al terminar de cenar salí a la terraza a fumarme un cigarro con Esther.
Ella me preguntó si nos habíamos acostado. Y le dije que sí. Que había hablado con ella pero que al final acabamos haciéndolo.
Ella se echó a reír y yo detrás suya.
Me fui a casa y me eché en la cama pensando hasta que acabé dormida.
A la mañana siguiente llamé a Paula y le dije que no iba a pasar nada más entre ella y yo y que si quería hablar en persona, hablaríamos, pero que no iba a cambiar de decisión.
Me dijo que lo entendía y que no hacía falta, que ya nos veríamos.
La verdad fue mejor de lo que esperaba. Aunque sabia que cuando nos viésemos no sería tan sencillo.
Después llamé a Mireia y le dije que si quería ir a cenar por la noche. Aceptó.
Y después de aquella cena empezamos una nueva historia entre ella y yo.