Era casi por la noche y estaba esperando el bus en la parada, sola y hacía mucho que no pasaba. Además estaba lloviendo y no había mucha gente por la calle. De cada vez llovía más fuerte y yo ya llevaba bastante tiempo allí. No había ningún sitio para protegerme de la lluvia. Estaba ya un poco desesperada, tenía frío y quería llegar a casa.
Había pensado en irme andando, pero de repente me giré hacía la carretera y vi un coche azul, que me resultaba familiar... Bajó la ventanilla y sí, era ella.
Me miró y me hizo un gesto con la mano para que me acercase al coche, entonces yo me acerqué y me preguntó que hacía allí sola y empapada. Le conté lo que me pasaba, que el bus no se dignaba a pasar. Entonces ella me dijo que subiese al coche, que me acompañaría a casa.
Y yo sin dudarlo ni un momento, abrí la puerta y me subí al coche.
No pude evitar girar la cabeza hacía donde estaba ella y mirarla, se giró y me sonrió.
Me preguntó que cómo me iba todo, que hacía mucho que no me veía. Y que no sabía nada de mi.
Le expliqué que estaba estudiando mi último año, que me iba muy bien y que tenía ganas de empezar a trabajar y a ser independiente...
Yo pregunté por ella, si todo seguía igual por ahí. Y me dijo que sí, que no habían cambiado muchas cosas, que más o menos seguía igual.
Nos quedamos un rato en silencio y me preguntó que si me apetecía ir a su casa a tomar algo.
Esta vez si que me paré a pensar en que contestarle, aunque había estado esperando esto toda la vida, así que acepté.
Al llegar a su zona buscamos un sitio para aparcar el coche. Encontramos un sitio a dos calles más abajo. Salimos del coche y fuimos más o menos rápido porque aún seguía lloviendo.
Al llegar al portal, sacó las llaves y me dejó pasar. Le dí al botón del ascensor y entramos. Marcó su piso.
Yo estaba bastante nerviosa, estaba en el ascensor con el amor de mi vida e iba a entrar en su casa...
Llegamos, abrió y cerró la puerta con llave. Me dijo que me pusiera cómoda, que podía dejar la chaqueta y el bolso en la mesa. Me quité la chaqueta y la dejé junto al bolso, cogí el móvil y lo puse encima de la mesa de al lado del sofá y me senté.
Ella me ofreció algo para beber y le pedí una cerveza. Afirmó con la cabeza y me sonrío.
Trajo un par de cervezas y encendió la tele. Yo estaba algo nerviosa, no sabía de qué hablar ni qué decir. Me parecía una situación tan irreal, que aún no lo podía creer.
Me dijo que estaba muy callada, que había pasado mucho tiempo y que seguro que tenía un montón de cosas que contarle.
Así que le conté que me había ido de viaje hacía poco, que estuve en Madrid con mi familia.
Que en abril empezaría a hacer las prácticas, que me iba muy bien de momento. Que ya no me juntaba con los amigos de siempre, aunque no había perdido el contacto y que tenía pareja y llevábamos un año juntas...
Se quedó callada unos segundos y me dijo que se alegraba mucho de que todo me fuera bien y de que hubiese encontrado alguien. Seguidamente me dijo que no sabía si había hecho bien en invitarme a su casa, que no quería complicarme las cosas.
Yo me quedé callada, le dí un buen trago a la cerveza y le dije que no se preocupase, que yo sabía perfectamente lo que hacía y que no había nada más que desease tanto como estar allí con ella, en su casa.
Me miró a los ojos y me sonrío, y yo en ese mismo momento me derretí...
Cogió el mando de la tele, la apagó y se levantó a encender la radio. Trajo un par de cervezas más.
Mientras se quitaba el jersey de manga larga, me comentó que le habían subido las cervecitas y que tenía algo de calor.
Yo me quedé mirándola fijamente y le dije que era preciosa...
Me sonrío, se sentó y acercó su boca a mi boca, entonces la cogí y la empecé a besar.
Ella paró un momento y me dijo que si estaba segura de lo que estábamos haciendo, y yo le contesté que sí, que llevaba esperando este momento desde que la conocí, que continuase besándome.
Mientras ella me acariciaba y me tocaba por debajo del jersey yo le desabrochaba su cinturón lentamente.
Ella se empezó a quitar el jersey y yo la tumbé y me puse encima suya, ella me tocaba y me besaba mientras yo me quitaba el jersey.
Cogí sus brazos y se los puse detrás de la cabeza, entonces yo le desabroché el pantalón y le metí la mano por debajo y le acaricié.
Entonces ella metió su mano debajo del mío, y en ese momento me moría... Hacía tanto que deseaba eso.
Empecé a besarle con más rapidez y a recorrer su cuerpo con mis labios. Le quité los pantalones y fui bajando mi boca hasta su sexo y allí me paré, notaba que le gustaba. Y me decía que no parase...
Seguí haciéndolo hasta que ella me cogió y me tumbo a mi, me quitó los pantalones y metió su mano, de cada vez lo hacia más rápido hasta que fue al unisono con su lengua. Yo me moría de placer. Cuando estaba apunto de explotar, la puse encima mio hasta que nos corrimos despacito las dos. Una y otra vez y así se nos paso toda la noche.
Me desperté en el sofá, abrazada a el amor de mi vida. A los pocos segundos ella se despertó y me miro fijamente con sus ojazos azules, y mientras me sonreía me dio los buenos días.
Ella estaba de espaldas hacia a mi, entonces yo le empecé a acariciar la espalda mientras le daba besos en la nuca. Se giró y me agarró y lo volvimos a hacer.
Pasado el rato me dijo que me podía duchar si quería y que ella prepararía el desayuno.
Así que me fui a dar una ducha y cuando salí estaba ella en el sofá con el desayuno. Desayunamos tranquilamente, pero empezó a sonar mi móvil. Erá mi madre, me preguntó que dónde estaba, que no había pasado la noche en casa y que no sabía nada de mi. Le dije que ahora iría que no se preocupase que estaba bien.
Entonces ella me dijo que me acompañaría con el coche. Así que terminamos de desayunar, se preparó y salimos de su casa. Fuimos a coger el coche, abrió y me metí dentro.
En el trayecto hacía mi casa estuvimos hablando, me dijo que se lo había pasado muy bien y que le encantaría que nos viésemos más.
Y yo le contesté que también me lo había pasado muy bien, y que cada vez que quisiese nos veríamos. Que aún no me había dejado en casa y ya la echaba de menos..
Me miró, me puso la mano sobre la pierna y sonrío.
Me preguntó dónde vivía exactamente, y me llevo hasta mi casa. Al llegar dejo el coche parado unos segundos para despedirnos. Me dio su número de móvil me lo guardé y fui a abrir la puerta para salir pero antes me cogió del brazo y me beso!
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